Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Edurne Pasaban no necesita a Joyce

Posted by rayuelo en 15 marzo 2010

Edurne Pasaban y su sherpa mirando la cima del Kangchenjunga

Edurne Pasaban y su sherpa mirando la cima del Kangchenjunga

Estoy siguiendo la aventura de Edurne Pasaban por las montañas del Himalaya. Aventuras ya ha tenido unas cuantas esta chica, alpinista; esta vez va a por la leyenda: se trata de ser la primera mujer que escala los “catorce ochomiles” de la Tierra, las catorce montañas más altas de nuestro mundo, que pasan de 8000 metros sobre el nivel del mar. Le quedan dos: el Annapurna y el Shisha Pangma, este último ha sepultado bajo sus nieves a veintiuna personas.

Siempre me ha llamado la atención este deporte, extremo en toda la extremidad, inútil (conquista de lo inútil, lo bautizó el alpinista Lioney Terray); casi tanto como la literatura de alta montaña, Marcel Proust o James Joyce. Inútil pero meritoria. Y necesaria: escalar y escribir a 7500 de altura, para nadie, cuando el cuerpo es incapaz de aclimatarse y se consume a sí mismo hasta morir. Necesario, pues, porque aún cimentamos nuestra vida en recuerdos.

Mientras tanto, Edurne, en su blog, habla con la montaña: …nos acerquemos a él (al Annapurna, su primer reto), y veamos sus laderas le saludaremos y le contaremos nuestro sueño. Nuestro sueño de poder pisar su cumbre…

Yo a esto le llamo deportividad y humildad. Y respeto a la naturaleza y a algo que se les escapa. Li Po, un poeta chino que vivió y murió durante el S. VIII a. C., veía muy claro lo de las montañas. Lo demás no lo debía ver muy claro: se ahogó una noche en la que decidió abrazar a la luna en el agua. Iba borracho. China no lo considera humano, sino inmortal. Estos chinos…

Arreo la alegría de la montaña Tong,
mil años, no tengo pensamientos de irme.
Continúo danzando, hago olas con mis mangas,
barren por completo la Montaña de los Cinco Pinos.

La gran literatura, como las grandes montañas, siempre hay que escalarla por la vertiente más peligrosa: con peligro de despeñe.

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4 comentarios to “Edurne Pasaban no necesita a Joyce”

  1. María said

    Ya sí, pero si te despeñas no colcuyes la aventura, y si no la colcuyes no hay ni literatura ni cumbre, porque no habrás llegado.

  2. Vane said

    No se si es necesario escalar una montaña para escribir… creo que es necesario tener la experiencia de despeñarse (claro está en sentido figurado), para poder escribir, disfrutar y entender la literatura…

    Me he quedado loca con tu frase:
    “La gran literatura, como las grandes montañas, siempre hay que escalarla por la vertiente más peligrosa: con peligro de despeñe.”

    Lo que pasa es que el peligro nos atrae …. a que si?

  3. Juan said

    A mi me parece que de acto de humildad tiene poco. Edurne tiene que escalar a trompicones, deprisa y corriendo los dos ultimos ochomiles que le quedan porque la coreana que ya tiene trece esta a punto de coronar el decimocuarto. Aqui no hay ni epica ni lirica alguna. Es sordido coleccionismo; ego reconcentrado. Acompanadas de 10 escaladores mas que les van abriendo brecha a base de cuerdas, ascienden entre los desfiladeros con la cabeza puesta en las portadas de los peridocos del dia siguente. Y para colmo, entre tanto, se pueden matar. La montana ya no es lo que el pobre de Li Po conocio.

    La aventura no es la cumbre sino el camino. La cumbre no es mas que un referente sensorial hacia el que mirar pero lo importante pasa debajo de nuestros pies, hoy. Si la suerte te acompana y llegas a la cima, detras de ella descubres otra semejante. Hoy leia que Juanito Oirazabal esta en subir los catorce ochomiles por segunda vez, se ve que una solo no le bastaba…no creo que le baste la segunda tampoco. La cima es anecdotica, es en el camino donde nace y muere la aventura.

  4. rayuelo said

    Juan! Qué alegría y a la vez qué lata el verte de nuevo escribir por estos lares.

    Hbalo de humildad no en el hecho en sí de hacer lo que hace: CUALQUIER DEPORTISTA PROFESIONALIZADO, SPONSORIZADO Y MEDIATIZADO LA PIERDE POR EL HECHO DE SERLO. Un deportista así no busca humildad aunque sea humilde porque resulta ridículo. Hablaba del diálogo que a mi entender Edurne tiene con la montaña, donde acepta lo que tenga que ocurrir pero no renuncia a conquistarla por ello. Consciente del riesgo y de que no volverá como ha ido acepta el reto.

    Lo comparaba a una lectura a pelo de Proust o Joyce: donde escalas y escalas y parece que no tiene sentido, que llegas a una teórica cima (como dices), y hay otra más. Pero pienso que esa obviedad la conoce Edurne, y por supuesto la conocía Joyce; que demuestra las posibilidades que tiene un día desde la náusea y desde el intelecto.

    Cualquier deporte no es lo que era. Estoy de acuerdo en lo de la codicia: en lo que significa un trofeo a estas alturas.

    Hace no mucho había una entrada en este modestísimo blog que hablaba de eso: https://eljuiciodeparis.wordpress.com/2010/01/08/el-mito-de-sisifo/

    Por cierto, la coreana esa: UNA TRAMPOSA DE TOMO Y LOMO. Dijo que había escalado el Kanchenjunga (la tercera montaña más alta del planeta) y lo demostró con una foto donde está a cientos de metros de la cima. Respuesta a la asiática: OMMMM…

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