Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Enfermedad del canto

Posted by rayuelo en 2 marzo 2010

Para combinar lo bello y la luz
sin perder distancia.
Para estar con vos sin perder el angel
de la nostalgia.

Para descubrir que la vida va
sin pedirnos nada
y considerar que todo es hermoso
y no cuesta nada,

para combinar,
para estar con vos,
para descubrir y considerar,
solo me hace falta que estes aqui
con tus ojos claros.

Últimamente solamente se escucha vociferar (de rabia, de dolor, de terror, de pasión) por toda América latina. Gritaron (llevaban gritando mucho tiempo) los haitianos, aúllan en Honduras, se mueren de hambre en Bolivia, abusan en Venezuela y se ahogan en Chile, sobre lodo y roca. Pueblos supersticiosos: así les bautizamos los españoles. Culturas finitas, dedujimos. Demonios devoradores de almas humanas. Para nosotros siempre fueron terroristas.

Hace tiempo leí el formidable ensayo de J.M.G Le Clézio, “El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido” (1988) donde se observa el choque brutal de dos culturas, siniestras ambas, cada una en lo suyo. Sangrientas ambas, pero por muy diferentes motivos.

... los indios se asombran del aspecto de los extranjeros. Les preguntan si vienen ” de la parte donde nace el sol” y cuentan entonces por primera vez aquella leyenda que el capitán Cortés sabrán más tarde sacar provecho, según la cual “les habían dicho sus antepasados que habían de venir gentes de adonde naceel sol, con barbas, que los harían señorear”…

Alcanzar el mito: ambas culturas intentan conseguirlo; unos guiados por la codicia y lo poco que perder, los otros envueltos en un misticismo ancestral que no envuelve solamente México, sino que se extiende por todo el Perú y toda la selva amazónica. En 1986, Víctor Heredia, cantautor y poeta argentino (aún vivo), publica un álbum musical importantísimo en su concepto: la lucha de los pueblos indígenas peruanos en el S. XVI contra la invasión española. Se titula “Taki Ongoy” (en quechua, “enfermedad del canto”) y relata este conflicto, muy serio, por ejemplo, para Atahualpa (último emperador inca) al que le fue arrebatado todo, al que se obligó hacerse bautizar antes de morir, al que se le despojó de todas sus habitaciones repletas de oro y con cuya mujer, Francisco Pizarro, se casó. La identidad de un pueblo arrancada de raíz: siglos y siglos de civilización. Cortés por arriba y Pizarro por abajo: astutos, también creían en lo que hacían.

Me tengo que quedar con el poema de Heredia que encabeza la entrada; “Razón de vivir”. Porque lo que yo necesito ahora son dos ojos claros.

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10 comentarios to “Enfermedad del canto”

  1. Cartagena said

    Pero al fin y al cabo, ¿no buscamos todos lo mismo? Queremos la felicidad. La diferencia está en que para cada uno significan cosas diferentes: personas, dinero, dioses… ¿Qué es la felicidad? Hay tantas respuestas como personas viviendo en este mundo.

    Ultimamente he pensado mucho la frase que dijiste hace tiempo sobre que este mundo no sería lo mismo sin alguno de nosotros, a lo mejor sería parecido, pero no igual.

    Cuando vuelvo de la facultad, el autobus pasa por un lugar específico de la Castellana que me trae gratos recuerdos. Algunas personas pasean su mirada indiferentes, y las más, van mirando las motas del suelo del autobus o sus libros y apuntes. Desconocen mis sentimientos igual que yo desconozco los suyos. Yo miro a la gente entrar y salir del autobus, miro el cielo (que hoy estaba especialmente triste), y los coches circular. Pienso en la cantidad de cosas que estarán pasando en ese momento en otros lugares del planeta, en otras ciudades de España o en otras calles que no son la Castellana. En la cantidad de gente que estará llorando en ese momento, en la cantidad de gente que estará muriendo en ese momento, la cantidad de gente que reirá, que se estará cortando las uñas o que estará amando en ese momento. La gente entra en el autobus con sus pensamientos y sale de la misma forma. Es maravilloso “observar”, es privilegio del que muy pocos hacen uso.

    Y yo observo el “orden” que sigue la vida, el autobús y la calle Castellana. A veces me gustaría detener el tiempo o que el mundo fuera a cámara lenta y poder pasar entre la gente, conocer sus anhelos, sus debilidades, sus sufrimientos. A lo mejor así podría conocer al Hombre. Sin embargo, inevitablemente, esa gente que entrará en el autobus, saldrá de él y no volveré a verla jamás. Pero esa gente es la que hace que mi mundo sea el que es.

  2. rayuelo said

    Yo no creo que los aztecas buscasen la felicidad: buscaban agradar a sus dioses de cualquier manera, una forma como otra cualquiera de esclavitud. Su existencia era crual y, generalmente, breve. No había lugar para lo que entendemos (y sobre todo, entendían) como felicidad.

    Por lo demás, gracias Cartagena por tu experiencia diaria a bordo del autobús. Y por tu mirada penetrante del transehunte medio. Tienes razón: en esas ocasiones es donde nos replanteamos las cosas de otra manera, en silencio y rodeados de extraños, desconociendo todo y a la vez siendo conscientes de nosotros mismos. SABIENDO QUE EXISTIMOS, inventando razones para vivir.

    Intentar detener el tiempo… en fin, ya he dicho muchas veces que ese tiempo en el que contamos nosotros no es más que una utilidad práctica pero muy, muy ilusoria (y cambiante); y por lo tanto inexistente. El otro día veía una magnífica película de Tim Burton, “Big Fish”, donde el protagonista comenta en un momento dado: “hay veces que se detiene el tiempo… pero cuando vuelve a ponerse en marcha, va mucho más rápido para compensar por la parada producida”. Manipular algo así es absurdo.

    Y conocer todos los sufrimientos de la gente… me da mucha pereza. Me gustaría conocer los sufrimientos de “ciertas” personas, por ejemplo, tener el convencimiento de que una persona me contara absolutamente su pesar y que estuviese en mi mano ayudarla. Si no de qué. Suele pasar que el problema ajeno nos supera, cuando no lo hace, en mi opinión, se produce uno de esos momentos milagrosos, y se comienza a conocer el mundo humano: mundo de relaciones, de soledades y de intentos de ser feliz.

  3. Cartagena said

    Yo también recordé ese momento de la película cuando se para todo y el protagonísta comienza a andar entre la gente. A eso precisamente me refería, no a que el tiempo (este término da demasiado juego, voy a dejar de utilizarlo)se pare, si no a que el mundo deje por un momento de girar y yo pueda caminar entre al gente como Edward.

    Cuando digo que quisiera conocer los sufrimientos agenos, me refiero a ver aquello que hay debajo de la fachada de cada uno. Hay una peli, de la que no me acuerdo el nombre, en la que el protagonista posse una capacidad maravillosa por la que es capaz de ver la belleza o maldad en las personas. Precisamente eso es lo que me conmueve.

    Hay quien dice que todos somos iguales, personas afectivas buscando ser amadas; pero lo cierto es que las vivencias van configurando lo que somos. Y si todos y cada uno de nosotros hacemos de este mundo lo que es, cabe pensar que lo que viven los demás, repercute de alguna forma en mi vida.

    Sobre lo que dices de los aztecas, los incas, los mayas y todas estas religiones telúricas y mistéricas, tenían otra concepción de la felicidad, más relacionada con el cosmos, el orden natural de la vida y la naturaleza como madre de la que nacemos y a la que vamos al morir. Por eso te digo que todo depende de lo que entendamos por felicidad.

    Además, los que piensan que la felicidad está en agradar a los demás y ser queridos o en poseer todo cuando anhelan, ¿no son esclavos también? Porque el problemas está en que siempre desearán más. ¡El hombre no es conformista por naturaleza!

  4. María said

    Me gusta esa idea de que todo hombre es fundamental para la vida del resto. De hecho parece que esta vida es una estructura más compleja de lo que parece realmente. Lo que yo no sé eshasta qué punto mi vida sería lo mismo sin la señora que canta en el metro y que me cruzo casi todos los días y de la cual no sé ni el nombre…Habría que matizar esto un poco más ¿no?

    Hay otra cosa que me sorprende. Dice Catagena: “los que piensan que la felicidad está en agradar a los demás y ser queridos o en poseer todo cuando anhelan, ¿no son esclavos también?”.
    ¿Nos hemos parado a pensar la gran cantidad de gente que piensa así? Yo pongo la mano en el fuego de que todos los seres de este planeta. Todos nos jugamos la vida cada día por intentar eso que, por cierto, ya hemos experimentado que no nos da la felicidad. Entonces, ¿por qué seguimos intentándolo? Algo debe de haber detrás….

  5. rayuelo said

    Matizo, entonces: vivimos una forma esquemática de vida.

    Si preguntamos a cualquiera que ha hecho esta mañana, por ejemplo, nos podrá decir que se ha levantado, ha desayunado, ha cogido el metro y ha llegado a su puesto de trabajo donde espera que den las cinco para irse a su casa. Sin más. Una sucesión sin demasiado sentido de lo que es un día, muy esquemática, y en mi opinión, influenciada por ese concepto de historia como compilación de cosas QUE LA GENTE CONSIDERA IMPORTANTES Y GUARDA EN SU MEMORIA.

    Seguramente,la persona que nos cuente “su día”, no reparará en que se hacruzado con una violinista en el metro y que la ha mirado y que le ha gustado como interpretaba y que ha pensado que le gustaría ser así. PERO ESO HA PASADO, pasa copnstantemente. Tampoco dirá que olió el café mientras lo bebía, sólo dirá que tomó café, sin más. LAS PERSONAS VIVIMOS UNA VIDA MUCHO MÁS RICA DE LO QUE PENSAMOS. Muy interior. Y todas somos importantes porque, en mi manera de entender la historia, todos estamos dentro de la historia de los demás, y lo estamos por algo. Para que nos vean tocando la viola en el metro o para que nos crucemos una mirada en la Gran Vía.

    Este esquema implantado de vida-tiempo frustra constantemente nuestra aspiración de ser feliz porque pensamos que no tenemos vida plena.

  6. Cartagena said

    Precisamente de ahí viene mi historia del autobus!!, de haberme dado cuenta de eso que tú dices.
    Hay un frase que condensa muy bien esa idea, creo que es de El Alquimista, de Coelho (maravilloso libro): “cuando todos los días resultan iguales, es porque las personas dejaron de percibir las cosas buenas que aparecen en sus vidas siempre que el sol cruza el cielo”

    María, yo pienso que hay una razón muy sencilla para que busquemos canstantemente el ser queridos por los demas, y esa razón no es más que el SENTIDO DE LA VIDA. Porque, en nuestra infinita ignorancia, valoramos la vida en la medida en que somos aceptados socialmente. Una persona que pasa desapercibida, a la que nadie habla y de la que nadie se preocupa, ¿puede ser feliz? ¿tiene sentido su vida? La respuesta más racional sería que NO. Valoramos mal la vida y a las personas; buscamos el significado de nuestra vida en lo finito, en lo efímero. De ahí que al final digamos aquello de “mi vida no tiene sentido”.

    Y sí, pienso que es una esclavitud, porque queriendo ser aceptados y queridos, tendemos a no ser nosotros mismos, porque sabemos que, si mostramos nuestro yo más profundo, seremos rechazados. Sobre esto tiene mucho que decir la religión… Hay que saber dónde buscar el sentido de la vida.

  7. Cartagena said

    Y, enlazando una cosa con la otra, hay una frase que me llama mucho la atención y dice: “No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido” (creo que es de un tal Pedro Arrupe). Yo siempre he sufrido pensando en qué medida he afectado la vida de los demás. En mayor o menor medida he pasado por la vida de muchas personas, pero…. ¿qué queda en ellas de mí? ¿qué recordarán? ¿durante cuánto tiempo me recordarán?

    Sí, he influido en la vida de muchas personas, como esa que toca el violín en el metro o la gente que entra y sale del autobus, pero….¿esas personas lo sabrán? ¿Yo soy consciente de la influencia de los demás en mí?

    Buscamos SER ALGUIEN. Creo que es el principio y fin de todos nuestros sufrimientos.

  8. rayuelo said

    Que estén ciertas personas en tu vida no quiere decir que TODAS las personas tengan que ser fundamentales. Enriquecen, somos enriquecidos, constantemente. No sólo por medio de personas. Pero tampoco caigamos en “paulocohelismos”, Cartagena. Me refiero a eso de que “las cosas pasan mientras el sol cruza el cielo”. No me gusta.

    Todo no es poético. No es a lo que yo quería referirme.

    Si fuéramos conscientes de que influenciamos no estaríamos hablando de eso aquí. Sería vulgar… jejeje.

  9. Cartagena said

    Rayuelo, me lías sobremanera…

  10. María said

    jajajajjaa. Es muy interesante todo esto

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