Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

La cabeza

Posted by rayuelo en 23 febrero 2010

La cabeza de Giacometti en el billete de 100 francos suizos. Por el otro lado del billete aparece "El hombre que camina"

La cabeza. Reposa un momento pero tiende. Mantenerse firme no es permanecer quieto. A derecha y a izquierda. No paramos de tocarla (la estás tocando ahora). La cabeza te exterioriza y te contiene. Te da nombre aunque seas más que un nombre.

Se vendió el otro día por una barbaridad de record una escultura de Alberto Giacometti; El hombre que camina (1960) donde el autor (que tiene una obra reducidísima) introduce unas piernas larguísimas y finísimas, como las de un corredor de fondo, incansable y permanente. Pero es la cabeza: esa es la que no reposa. El gesto imperceptible por el movimiento. No vale cien millones de dólares pero es una lección de arte para cien millones de años.

“… realizo solamente aquellas esculturas que se ofrecen a mi espíritu perfectamente terminadas”. Perfeccionista Giacometti. Murió buscando eso: perfección en arte… si la odiamos. La odiamos.

La cabeza. Qué malas pasadas.

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada
.

Gabriela Mistral, bautizada como Lucila de María del Perpetuo Socorro, amaba a un hombre que no siguió caminando porque se suicidó. Le dedicó unas sonetos llamados “Sonetos de la Muerte” (1914). Fue su primera obra, a la que siguieron muchas: treinta años después fue la primera persona (no mujer) latinoamericana a la que dieron el Premio Nobel de Literatura. Soñaba con dos cabezas juntas soñando en una almohada.

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3 comentarios to “La cabeza”

  1. María said

    Para la cabeza hay una designación que me sorprende, y de la cual cada vez estoy más convencida y a su vez más opuesta: la loca de la casa. Es cierto, es una loca, es incontrolable, por lo menos para mí, y, como dice la entrada: qué malas jugadas nos pasa. No sé si es posible controlar a esta loca, supongo que el problema mayor que tiene es darle cancha, cuando se le sigue el hilo, estamos perdidos (o todo lo contrario).
    La cabeza es un misterio, por dentro y por fuera, pero un misterio…

  2. rayuelo said

    La cosa es que cuando intentamos, y en nuestra inconsciencia creemos que la estamos controlando, no nos sentimos bien. Me ocurre… Y LO SABES, MARÍA… jejeje.

    Seguiremos caminando.

  3. María said

    No sé si es posible controlar a una loca de tan gran envergadura, más bien puedes acabar volviéndote más loca si cabe, y para colmo, sintiéndote mal.
    A veces caminando, otras veces corriendo, ¿puede caminarse hacia atrás? Eso no entra dentro de lo razonable, dentro de eso que llamán razón y que se encuentra…EN LA CABEZA. Si rompemos el tiempo sí se puede ir hacia atrás, si el tiempo no existe, si los destruímos. Pero, ¿cuánto dura algo que va en contra de lo que nuestra cabeza dice que es la verdad?

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