Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Canallas

Posted by rayuelo en 10 febrero 2010

Le echa. La Maga echa de casa a Horacio diciéndole que le da lástima y que todo lo que parece (lo que le ha hecho creer) que le había hecho feliz no la había convertido más que en una desgraciada con pretensiones de tirarse un día al Sena. Además Horacio anticipa el momento más dramático de la novela, con un protagonista más protagonista en la vida de La Maga que el mismo Horacio: Rocamadour, el bebé.

Nunca nos quisimos —le dijo besándola en el pelo.
—No hablés por mí —dijo la Maga cerrando los ojos—. Vos no podés saber si yo te quiero o no. Ni siquiera eso podés saber.
—¿Tan ciego me creés?
—Al contrario, te haría tanto bien quedarte un poco ciego.
—Ah, sí, el tacto que reemplaza las definiciones, el instinto que va más allá de la inteligencia. La vía mágica, la noche oscura del alma.
—Te haría bien —se obstinó la Maga como cada vez que no entendía y quería disimularlo…

—Va a ser mejor que no vuelvas, Horacio —dijo la Maga—. Ahora me resulta fácil decírtelo…

—A mí me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.
—Precioso, lo que decís.
—Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas.
—Sí, querida…

Qué diálogo. Leedlo completo: Capítulo 20.

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4 comentarios to “Canallas”

  1. María said

    Ayer mismo leía este capítulo. La escena es totalmente teatral ylestá muy lejos del ptetismo que conlleva una ruptura de pareja “convenconal”

  2. rayuelo said

    La Maga (sobre todo) y Horacio no son convencionales, para nada.

    Pues igual nos podíamos atrever algún día con una adaptación teatral de Rayuela… (según lo escribo pienso: qué disparate). Pero por qué no.

    Por lo demás decir que los celos hacia el pequeño Rocamadour rozan en Horacio, como en muchas otras partes de la obra, lo infantil. ODIA AL NIÑO: a un niño enfermo que no sabe hablar.

  3. María said

    El persnje de Horacio me sorprende,es orden y vacío. Si la Maga es la gnorancia, el desastre, lo inestable, Horacio parece lo contrario. ¿Pero qué ocurre? ¿Que uno ve demasiado?

    Lo de la representación, sería un reto, a lo mejor absurdo, pero a veces es interesante moverse en el absurdo…

  4. rayuelo said

    Horacio es un pobre desgraciado que cree que le da igual perder el amor…

    La Maga es ese amor que se pierde solamente cuando uno es tonto de remate (muchas veces).

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