Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

El mito de Sísifo

Posted by rayuelo en 8 enero 2010

La madre sordomuda, completamente analfabeta, de Albert Camus lo comprendería. El absurdo de una existencia, digo. ¿Lo es? Una marcha esforzada, un dolor incurable y unas lágrimas que resbalan… y vuelven a resbalar. La playa de Argel.

"Sísifo" de Franz Von Stuck (1920)

Fue el Aquiles de los escritores modernos con un pacto con el mar Mediterráneo que le entregó una tuberculosis vitalicia (y real) y que le ponía fecha de caducidad. Mientras tanto se ligó a Juliette Greco y escribió “El hombre rebelde” (1951) y este fregmento de “El mito de Sísifo” para ganarse el desprecio de Sartre (un tío que rechazó el Premio Nobel y años después pidió que le entregaran el contante económico…) y Simone Beauvoir. Después se la dio con un coche por una carretera secundaria. Y se mató con 47 años…

Su castigo… Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra.

Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca. Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia.

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre.

Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

Me hubiese encantado conocerle.

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3 comentarios to “El mito de Sísifo”

  1. María said

    Sin duda a mí también. Y a Camus y también a Sartre. Qué desgracia que exista el tiempo…

  2. rayuelo said

    Yo a Sartre, posiblemente, ni los buenos días…

  3. María said

    Posiblemente rascando se pueda encontrar algo…la obra de teatro que tiene acerca de la Navidad (no recuerdo el título) me llama la atención, me gustaría preguntarle

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