Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Lo que está en nosotros (y lo que no)

Posted by rayuelo en 20 mayo 2009

¿El teatro no es lo que sucede todos los días?

El hombre a quien quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es sólo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.

¿Es algo que nos concierne? ¿Podemos prescindir de ello? Según Hermann Hesse en “Demian” (1919) los deseos son lo mejor que tenemos porque no hay duda que son nuestros. A partir de eso representamos: de eso no me cabe ninguna duda.

El teatro es vida y debería ser desprendimiento de máscaras al final de la obra. Engaño no es vida, engaño es confusión y yo ya estoy bastante confundido…

Leonor: A quien ya le ha persuadido/la apariencia de un engaño/tarde o nunca el desengaño/pondrá su queja en olvido;/y más cuando el de su parte/tan poco hace por creer/que pudo o no pudo ser…

Pedro Calderón de la Barca, en su pequeña comedia “No siempre lo peor es cierto” (1629)

Lo que ahora mismo no sé es si me gusta o no el teatro (en minúsculas y en mayúsclas).

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8 comentarios to “Lo que está en nosotros (y lo que no)”

  1. María said

    El teatro es la mejor metáfora de la vida, ya lo decía Arniches si os acordais. Unos a veces están en las butacas, otros actúan, otros actúan bien y otros lo hacen mal…
    Que alegría volver.

  2. rayuelo said

    Pero las metáforas son infinitas: TODAS LLEVAN A TODO.

    Yo no dudo que sea el mundo un teatro, lo que no comprendo es que nadie se quite la máscara: NI AL MORIR SIQUIERA.

  3. María said

    Pues yo no lo veo tan extraño, ni siquiera lo veo tan mal en cierto sentido, porque, sin duda, quitarse la máscara es un acto de suma valentía

  4. rayuelo said

    Pero quitarse la máscara es desprenderse de sí mismo, de los miedos, los triunfos y los sueños de cada cual. No es valentía, creo que al final de la vida es una necesidad del hombre, que, nos cueste más o menos aceptarlo, toda su vida ha estado actuando. ¿DESPUÉS DE LA VIDA SEGUIRÁ CON ESA MÁSCARA? Ese es el punto hacia dónde quería yo llevar el tema: actuar y ver actuar toda la vida para qué.

    Qué cínico soy.

    La personalidad del hombre ES ESA MÁSCARA, mi duda es el que si me gusta que un tipo tan falso como yo me lo diga (un actor magnífico); tengo otros que creo me pueden ayudar más. Es una continuidad bastante idiota la del hombre, empeñado en guardar las apariencias: a unos se les nota a otros no, PERO NO ES LO QUE DEFINE A LA PERSONA, es su esencia: a partir de ello nos creamos a nosotros mismos. ¿SOMOS MENTIRA?

  5. Apache said

    Qué interesante se está poniendo esto.
    Recordemos que en latín la palabra persona significa precisamente “máscara”, y que la finalidad de ésta en el teatro griego era la de ocultar precisamente la verdadera apariencia de los actores a fin de que éstos pudieran representar cualquier personaje con el solo gesto de cambiarse de “máscara”.

    Por tanto, cabe pensar que la persona-lidad que adquirimos con el paso del tiempo no es más que una “mascarada”. Y lamentablemente, al igual que los actores en escena, tenemos una para cada situación: una para ir a trabajar, otra para nuestra relación con la pareja, otra para los amigos…

    Probablemente uno de los pocos sitios donde no usamos máscara sea en el cuarto de baño. Quién no se ha colocado ante el espejo a poner caras raras, a cantar bajo la ducha aunque cantemos fatal. Y es curioso, si nos vemos sorprendidos en ese momento, o sospechamos que alguien puediera estar viéndonos a través de la cerradura, inmediatamente cogeríamos la máscara y volveríamos a representar al personaje que se supone debemos ser en un cuarto de baño. Al que nos han enseñado a ser. No está bien visto socialmente ser nosotros mismos…

    Y ciertamente, María, el teatro podría verse como una metáfora de la vida, y haciendo uso de las metáforas, podríamos ver la vida como un gran escenario donde infinidad de actores representan un papel cada día, donde los niños y los ancianos que ya no necesitan máscara alguna son los únicos que no siguen un guión determinado, y los cuales son precisamente los que menos valoramos: ¡solo son niños! ¡solo son viejos cascarrabias! A veces nos asusta ver a alguien sin la máscara. Podríamos confundirlo fácilmente con un loco.

    Nos sentimos tan a gusto con nuestras máscaras… Las vemos incluso útiles. Cuando proceda, pueso usar la máscara de la amabilidad, o de la simpatía, o de la solidaridad…; hay tantas máscaras como usos pueda darles.

    Y coincido contigo Rayuelo: desprenderse de ellas es una necesidad. Igualmente creo que es una estupidez esa necesidad de guardar las apariencias. La esencia de la persona no tiene, desde luego, nada que ver con toda esta inútil mascarada.

    Y desde esa perspectiva sí defiendo el teatro, ese al que vas y pagas una entrada. Solo si el actor es alguien, no tan falso como yo, que pudiera ser, como bien apunta Rayuelo, sino si es alguien que es consciente de la herramienta que posee de poder ayudar al público a darse cuenta de la necesidad de despojarse de sus propias máscaras.

    A fin de cuentas, es el espíritu del teatro en sus orígenes.

    ¿Somos mentira? Excelente pregunta. Evidentemente sí, lo somos, en tanto en cuanto no nos demos cuenta de lo que realmente somos más allá de nuestras máscaras. Es mentira el papel que habitualmente representamos. Despojémonos pues de nuestras máscaras. Es necesario.

    Por último, una recomendación literaria: El Loco, de Khalil Gibrán. Permitidme, no me resisto a mostraros algunos párrafos:

    “Me preguntáis como me volví loco. Fue así. Un día, mucho antes de que nacieran algunos dioses, desperté de un profundo letargo y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando: “¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!”

    “Amigo mío… yo no soy lo que parezco. Mi aspecto exterior no es sino un traje que llevo puesto; un traje hecho cuidadosamente, que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi negligencia.

    El “yo” que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y allí permanecerá para siempre, inadvertido, secreto…”

    Feliz fin de semana a todos. Y a ser posible, un fin de semana sin máscara alguna.
    Un cálido abrazo a todos.

  6. Apache said

    ¿Os habéis planteado alguna vez por qué el chat es algo que ha enganchado a millones de personas en el mundo?

    Para los fanáticos de la “máscara”, qué mejor sitio que éste para dar rienda suelta a todos aquellos personajes de los que nos provea nuestra imaginación…

    Para los que sienten el poder y el placer de despojarse de las “máscaras” sin ser plenamente descubiertos, qué mejor sitio que éste también para despojarnos de ellas y mostrarnos tal y como somos…

  7. María said

    Cuánta filosofía….

  8. Apache said

    Saludos, María. Me encantaría que me explicaras qué has querido decir exactamente con tu comentario “cuánta filosofía….”.
    Por favor.

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