Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Un chiste y luego otro

Posted by rayuelo en 14 mayo 2009

caricatura

ÉL : ¡Sí!, Por fin. Que duro fue esperar.
Ella : ¿Quieres dejarme?
ÉL : ¡NO! Ni siquiera lo pienses.
Ella : ¿Tú me amas?
ÉL : Por supuesto, una y otra vez
Ella : ¿Alguna vez me has sido infiel?
ÉL : ¡No! ¿Cómo te atreves siquiera a preguntar eso?
Ella : ¿Me besarías?
ÉL : En cada oportunidad que tenga
Ella : ¿Te atreverías a golpearme?
ÉL : ¿Estás loca? No soy ese tipo de persona
Ella : ¿Puedo confiar en ti?
ÉL : Sí
Ella : ¡Mi amor!

¿Por qué tiene gracia este intento de chiste? Es una pregunta.

Julio Camba y sus artículos tronchantes: cuando las cosas son así porque alguien hace que las veamos así. Hablo de revelación. Y además con una sonrisa en el rostro. No vi reír jamás a Antonio Vega; tampoco vivió tanto: casi cincuenta y dos años. Era fuerte decían, lo creo. Hacía canciones estupendas pero, ¿alguien entiende sus letras? Mejor así: en el recreo perpetuo.

Seguro que no fue jamás un nuevo rico

La verdad, yo no comparto ese desprecio a los nuevos ricos tan extendido en la literatura contemporánea. Para despreciar a los nuevos ricos tendría que admirar a los viejos, y yo no les admiro.

-Perdonad nuestra fortuna- nos dicen los viejos ricos -; pero ¿de que os serviría a vosotros el tener a vuestra disposición los mejores cigarros del mundo, pongamos por caso, si no lograríais nunca apreciarlos en todo su mérito? En cambio, a nosotros, los buenos cigarros nos gustan tanto y los saboreamos con tanta fruición, que sólo el espectáculo maravilloso de lo que gozamos al fumarlos debiera compensaros de vuestra miseria…

Los nuevos ricos, no borrados aún de su espíritu los hábitos de cuando eran pobres, suelen gastarse mucho más dinero que los viejos, y a esto los viejos ricos le llaman rastacuerismo. Es de rastacueros, por ejemplo, según los viejos ricos, el dar en el restaurante propinas del veinticinco por ciento, así como el darlas del diez es de desdichados… Y a cosas así es a las que se reduce, en síntesis, todo el ruskianismo de la riqueza.

Decididamente, si en mí hay algún sentimiento contra los nuevos ricos, será por lo que tienen de ricos, y no por lo que tienen de nuevos. Los nuevos ricos, autores de su riqueza, me resultan mucho más simpáticos que los viejos, y, o yo no me enriqueceré nunca, o cuando me decida a enriquecerme, me haré nuevo rico.

Fragmento del artículo extraído del  libro “Sobre casi todo” (1946), de Julio Camba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: