Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Plagio

Posted by rayuelo en 6 mayo 2009

Ayer me enteré que el cantante Yusuf Islam, más conocido (sobre todo anteriormente) como Cat Stevens, había acusado verbalmente de plagio al grupo británico Coldplay; que ya había sido denunciado por el guitarrista Joe Satriani por reconocer en la canción “Viva la vida” algunos acordes de una de sus creaciones. Lo curioso de todo es que las quejas del cantautor, convertido al Islam en 1978, se refieren a esa misma canción. Como veis no he podido dejar de caer en la tentación de darle renombre a esta noticia con todas las polémicas que ha habido en torno a los derechos de autor, a las bajadas salvajes por el Ares y el Emule de toda clase de material reproducible y al nombramiento como Ministra de Cultura de la Presidente de la Academia de Cine Español: Ángeles González-Sinde; una defensora a ultranza de la ilegalización de toda gratuidad en la red.

A mí todo ésto me parece una memez: Cat Stevens (prefiero llamarle así) lo resume perfectamente y con ironía cuando le preguntan que si acusará formalmente al grupo inglés: “Depende de cómo le vaya a Satriani”.

En literatura hay historias a cientos de plagios y seguro que alguna os sabéis. Yo os propongo una curiosilla: en Holanda, hasta hace bien poco, se creía que un poema titulado “El jardinero y la muerte” era obra del poeta Pieter Van Eyck. En 1995, un periodista holandés encontró en el libro de Bernardo Atxaga, “Obabakoak” (1988), una historia igual a la que Van Eyck proponía en su (supuesto) calvinista poema. Intrigado, el periodista llamó al autor vasco que le hizo saber que él había sacado la historia de un cuento de Borges recogido en el volumen “Cuentos breves y extraordinarios” (1955, escrito en colaboración con Bioy Casares).

En este recopilatorio Borges no oculta su fuente y dice a pie de página que el poema-cuento lo recogió del libro escrito por Jean Cocteau en 1923, titulado (en francés) “Le Grand Écart”. En Holanda el poema vio la luz en 1926 y su autor indudable para todo holandés era Van Eyck. Es exacto, en todo: nombres propios incluidos. Lo reproduzco a continuación:

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

Para colmo, por otro lado, me entero que el poema original pertenece a un poeta sufí del S. XIII, de nombre desconocido y del que Cocteau, seguramente se valió. ¿Toda la literatura es plagio? Pienso que, en parte, sí. Van Eyck podía ser un plagista principiante e ingenuo pero llegó a ser respetadísimo por este poema (que el sabía que no era suyo). ¿Todo está creado? Mejor: ¿todo ya estaba creado cuando se supone que nació? Prefiero decir que todo se descubrió

Cat Stevens, al convertirse al Islam con 30 años, dejó por escrito que ninguna de sus canciones fuera incluida en ningún anuncio de televisión ni en nada comercial; como dice su canción, “The wind”, I´ll never make the same mistake, no, never, never, never. Jamás cometeré el mismo error… ¿se refería a crear?

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