Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Triángulos

Posted by rayuelo en 23 abril 2009

Tras la “quijotada”, una “rayuelada”. El desorden aparente (desorden al fin y al cabo) de “Rayuela” hace que nos encontremos capítulos de repente que nos trastocan la manera lógica que tenemos de leer una novela: queremos fluidez, queremos entender, queremos misterio a la vez y sobre todo queremos que todo tenga un fin. Oliveira amaba a La Maga más que nada en el mundo pero busca refugio (por miedo, por deseo simple, por orgullo, por hijoputa) en Pola, una amante que intenta hacer a imagen y semejanza de “su” uruguaya; a la que no sabe como consolar por un acontecimiento ocurrido capítulos atrás… Y que otro día saldrá a la palestra.

Mientras tanto el Capítulo 103 enterito:

Tampoco Pola hubiera comprendido por qué de noche él retenía el aliento para escucharla dormir, espiando los rumores de su cuerpo. Boca arriba, colmada, alentaba pesadamente y apenas si alguna vez, desde algún sueño interno, agitaba una mano o soplaba alzando el labio inferior y proyectando el aire contra la nariz. Horacio se mantenía inmóvil, la cabeza un poco levantada o apoyada en el puño, el cigarrillo colgando. A las tres de la mañana la Rue Dauphine callaba, la respiración de Pola iba y venía, entonces había como un leve corrimiento, un menudo torbellino instantáneo, un agitarse interior como de segunda vida, Oliveira se enderezaba lentamente y acercaba la oreja a la piel desnuda, se apoyaba contra el curvo tambor tenso y tibio, escuchaba. Rumores, descensos y caídas, ludiones y murmullos, andar de cangrejos y babosas, y un mundo negro y apagado deslizándose sobre felpa, estallando aquí y allá y disimulándose otra vez (Pola suspiraba, se movía un poco). Un cosmos líquido, fluido, en gestación nocturna, plasmas subiendo y bajando, la máquina opaca y lenta moviéndose a desgano, y de pronto un chirrido, una carrera vertiginosa casi contra la piel, una fuga y un gorgoteo de contención o de filtro, el vientre de Pola un cielo negro con estrellas gordas y pausadas, cometas fulgurantes, rodar de inmensos planetas vociferantes, el mar con un plancton de susurro, sus murmuradas medusas, Pola microcosmo, Pola resumen de la noche universal en su pequeña noche fermentada donde el yoghourt y el vino blanco se mezclaban con la carne y las legumbres, centro de una química infinitamente rica y misteriosa y remota y contigua.

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Una respuesta to “Triángulos”

  1. María said

    A mí me sorprede de Cortázar la poética. Al leerlo s fácil pensar que podría ser poesía, perfectamete. Gran cantidad de adjetivos, descripción pero si pedantería.
    Me gusta

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