Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Tormenta de arena

Posted by rayuelo en 21 abril 2009

Tormenta de arena en el Desierto del Neguev, Israel

Tormenta de arena en el Desierto del Neguev, Israel

Cuando el cielo desaparece…

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vea. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Una tormenta de arena en Sudán cubre por completo su capital, Khartoum

Una tormenta de arena en Sudán cubre por completo su capital, Khartoum

Y tu en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara, Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

Fragmento de “Kafka en la orilla” (2002), de Haruki Murakami.

El Desierto de Arizona azota Phoenix

El Desierto de Arizona azota Phoenix

La nueva capital de Kazajstán, Astaná, con su siempre perceptible y nocivo "polvo balnco"

La nueva capital de Kazajstán, Astaná, con su siempre perceptible y nocivo "polvo blanco"


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7 comentarios to “Tormenta de arena”

  1. Anónimo said

    http://lamiradadelos1000metros.blogspot.com/2008/10/kafka-en-la-orilla.html
    http://elalientodeldragon.top-forum.net/filosofia-f16/parecido-entre-una-tormenta-de-arena-y-el-destino-t717.htm
    http://mitertulia.lacoctelera.net/post/2007/03/03/kafka-la-orilla-fragmento-

  2. María said

    Por lo que veo este mismo texto ha dado que hablar… eso significa que a la gente le interesa, le pica un poco la curiosidad o ellos mismos se sienten identificados con el texto.
    La entrada ha quedado alucinante y el tema… es complicado, porque la vida es complicada.

    Realmente creo que por esta situación pasamos y pasaremos multitud de veces a lo largo de nuestra vida hasta llegar a la última vez, suele pasar cuando uno es ya anciano y desprende cierto olor a ancianidad (porque es cierto que las personas ancianas huelen diferente, (que no mal), siempre me he preguntado si será ése el olor de la muerte… Alfredo, este es tema tuyo). Estaba diciendo que cuando uno llega a esa edad entonces pasa por última vez por esa experiencia, mira atrás y dice: no sé cómo llegué hasta aquí. Y se mira al espejo y ve las cicatrices que le afirman que no es mentira que afrontó una y mil tormentas…

  3. María said

    Por cierto Rayuelo tengo en el horno una nueva quijotada, si hay permiso sale mañana, si no, se pospone….

  4. rayuelo said

    Yo entiendo que una “tormenta de arena”, UNA SOLA, pasada como Dios manda, sin buscar atajos ni posibles salidas de emergencia, es suficiente para UNA VIDA. Eso sí, si desertamos de la única cosa de la que no podemos desertar, que es la vida en sus malos momentos, si negamos continuamente esos malos momentos de “sangrar”, no avanzaremos lo más mínimo. UNA VEZ BASTA SI SE HACE CORRECTAMENTE.

    PD: María, adelante con la Quijotada. Mañana abres fuego.

  5. Varada said

    Ya se cual es el proximo libro que me voy a leer, jeje. Me ha gustado la entrada. Esas tormentas de las que habla Haruki son inevitables y los motivos posibles que las provoquen son incontables, solo hay que echarle narices para atravesarla… Aunque al último párrafo añado una variante, y es la posibilidad de salir no siendo otra persona, sino siendo el que eras en tus orígenes, reedescubriéndote.

  6. rayuelo said

    Comprendo lo que quieres decir Varada: ACEPTACIÓN.

    Las personas cambian, de eso no hay duda, pueden llegar a estabilizarse en algún punto sin retorno o pueden quedarse ancladas en un acontecimiento de su vida; NINGUNA DE LAS DOS COSAS ES MALA (por la definición de mala que conocemos). Pero ambas están justificadas si la persona ha sabido quién es, se ha conocido, y ha superado obstáculos. NOS JUSTIFICA, PUES, NUESTRO VALOR.

    A mí personalmente, esta inevitabilidad me acongoja un poco, sabes que va a suceder algo, pero no sabes por donde va a venir. NO IMPORTA LO ALERTA QUE ESTÉS, te cubrirás de arena y tendrás que salir de alguna manera de ahí. SANGRANDO es la mejor opción.

    Varada! Espero seguir viéndote por acá! Un saludo.

  7. María said

    Pues a mi me parece que este tema se está poniendo interesante. Yo si veo la necesidad de salir cambiado de una tormenta de arena. El hombre necesita evolucionar, al igual que la naturaleza le obligliga a hacerlo físicamente, el hombre debe asegurarse de evolucionar psicológicamente. Las tormentas de arena son la mejor manera para llegar a este fin. Estancarse no es bueno, el agua del estanque huele mal, tiene mal color… ¿me entendeis bien?
    Una tormenta de arena te hace sangrar, por tanto si sales de ella ( para mí estancarse es no salir de ella) tendrás cicatrices de las heridas, cicatrices que te recuerden lo que pasaste y que te hagan madurar. No quiero decir con esto que haya que ser infiel al ser originario que todos llevamos dentro, pero debe existir cambio, cambio significa movimiento, es decir: vida.

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