Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Callejón del Gato

Posted by rayuelo en 31 marzo 2009

Hace un mes, más o menos, robaron los espejos (uno cóncavo y otro convexo) del Callejón del Gato, por los que Ramón de Valle-Inclán vio la tragedia de España transformada en esperpento a través de los ojos de Max Estrella. Ya sabréis que estoy hablando de “Luces de Bohemia” (1920), probablemente la obra de teatro que defina mejor un país en su contexto.

Desde luego el Callejón del Gato ya no es lo que era; ahora se llama Callejón de Álvarez Gato, un cortesano de Isabel La Católica, ni más ni menos. Los alrededores son un hervidero de bares que abren hasta las tantas y que ofrecen castizas (y no tanto) patatas bravas. Todo con unos aceptables modales. Lo cierto también es que los espejos no serían los de la época y que aunque lo fueran el ayuntamiento de La Villa no tendría demasiado interés en recuperarlos: bastante hacemos, pensarán, con La noche de los teatros o con La noche de Max Estrella (que la hay). O con esos rulos tan amenos y divertidos por el viejo Madrid

Mientras tanto es otro rincón que va desapareciendo.

A uno que le fastidiaría bastante sería a Alejandro Sawa, periodista y escritor, el que dicen era el personaje real en el que Valle-Inclán se inspiró para dar vida a Max Estrella. Tal vez (con perdón) se la sudara. Así definió su primera noche como intelectual en Madrid este descendiente de griegos:

“Mis primeros tiempos de vida madrileña fueron estupendos de vulgaridad (¿por qué no decirlo?) y de grandeza. Una día de invierno que Pi y Margall me ungió con su diestra reverenda, concediéndome jerarquía intelectual, me quedé a dormir en el hueco de una escalera por no encontrar sitio menos agresivo en que cobijarme. Sé muchas cosas del país Miseria; pero creo que no habría de sentirme completamente extranjero viajando por las inmensidades estrelladas“.

Morirá en aquella ciudad miserable que le acogió sin haber cumplido los 50 (en 1909) y con esa barba de tísico que se dejaban por aquel entonces. Morirá parecido a Max Estrella, que lo hizo en un portal, como otro que me viene a la memoria, y que espero sepáis de qué secreto se trata. De eso se cumplirán diez años este noviembre. No me digáis que eso no es una pista…

MAX: Ayúdame a ponerme en pie.

DON LATINO: ¡Arriba, carcunda!

MAX: ¡No me tengo!

DON LATINO: ¡Qué tuno eres!

MAX: ¡Idiota!

DON LATINO: ¡La verdad es que tienes una fisonomía algo rara!

MAX: ¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!

DON LATINO: Una tragedia, Max.

MAX: La tragedia nuestra no es tragedia.

DON LATINO: ¡Pues algo será!

MAX: El Esperpento.

Fragmento de la Escena Duodécima de “Luces de Bohemia”

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8 comentarios to “Callejón del Gato”

  1. María said

    ¡¡¡Fenomenal entrada!!! Gracias David, ya era hora de que alguien hablara de Valle, Max Estrella y las leces de bohemia que nos nieblan de vez en cuando a todos. Invito desde aquí a quien no se haya leído la obra, se tarda dos tardes y le acompaña a uno toda la vida.
    Este verano hice una ruta por el Madrid de Valle Inclán, empezando por su casa, mejor dicho buhardilla, y terminando en ese curioso callejón del gato. Los espejos originales están dentro de ese bar de bravas que expone las copias en el exterior.

    Cuentan que Valle se sentaba en las escaleras de los portales de ese callajón y con mirada malévola veía como los birgueses y ricos se contemplaban en los espejos esperando verse bien vestidistos y arregladitos. Valle disfrutaba enormemente cuando observaba las caras de desagrado de aquellos cuando en los espejos concavos y convexos lo único que veían era su imagen deformada: o bien gorda y asquerosa (sinónimo de riqueza putrefacta) o bien escuálidos y extremadamente delgados (pobreza al límite). De ahí concibió el autor el esperpento, la deformidad de la realidad, los objetos deformes de una sociedad deforme. No hay punto medio, la historia de Max es desgarradora, no existe la compasión para este personaje, porque la vida no tiene compasión de él.

    Pero cabe preguntarse, ¿cuáles son esos espejos que cuando nos miramos nos hacen vernos deformes, unas veces a los ancho, otras a lo alto?, ¿que nos hace vernos “ABSURDOS, BRILLANTES Y HAMBRIENTOS?

  2. María said

    Recomendable por cierto es también la biografía de Alejandro Sawa que salió hace muy poquito de Amelina Correa Ramón.

  3. rayuelo said

    Me alegra que te guste la entrada María. Es cierto que Valle-Inclán era una pieza que faltaba por ajustar en este modestísimo blog.

    Hablas de que Max Estrella, como Sawa, vive una historia desgarradora porque la vida no tiene compasión con él. ES CIERTO, aunque no es menos cierto que él no tiene demasiado respeto, apego y mucho menos compasión con la VIDA misma. La vida suele ser justa, justiciera si queréis, en este asunto. SI LE DAS TE DA.

    No estaría mal, si quieres María, que algún día hicieses una entrada de Valle; que tiene múltiples puntos de vista y es un ser que vale la pena de verdad. PODRÍAMOS HACER UNA SECCIÓN DE “ESPERPENTOS”.

    Por cierto, ¿nadie sabe quién es el otro quefalleció en un portal? NO ME LO PUEDO CREER.

  4. María said

    Eso está hecho, iré preparando material.
    El otro que falleció en un portal es Enrique Urquijo, pero dudo por la fecha en que murió ¿hace ya diez años?

    Sí, pienso que la vida no tuvo compasión de ninguno de los dos, aunque Max no tuviera muchos escrúpulos, es verdad, pero el caso es que cuando acaba la obra resulta que es de los personajes a los que has cogido cariño.

  5. María said

    Por cierto que tengo que reconocer una cosa. Cuando hice el recorrido con el MAdrid de Valle Inclán me di cuenta de que Madrid había cambiado. Los lugares que veíamos no tenían apenas sentido. Está muy bien pasear por el callejón del Gato, pero si te paras lo único que encuentras son gente saliendo y entrando de bares con el estómago lleno de patatas bravas, ruido de coche, mensergas etc, mucho ruido en general. La magia se perdió hace mucho.

    Y uno piensa que qué fue del lugar que evocó a Valle Inclán, que le transformó tanto como para escribir esta desgarradora historia. Qué es de esos lugares “mágicos”…

  6. comunicacionviciada said

    Creo que aprovecharé estas vacaciones para releer a Valle y pasarme por el callejón del Gato. Que en la noche de Max Estrella llegué tarde y me lo perdí.

    !Un placer pasar por aquí!

  7. Varada said

    Perdón que me meta, hace mucho que dije que escribiría algo y al final no lo he hecho, pero es que he leído Max Estrella y no lo he podido evitar, guardo un recuerdo muy especial de Luces de Bohemia, me encanta esta entrada rayuelo!! y, María, tus opiniones y comentarios también, es cierto que la magia se perdió…
    Lo de Enrique creo recordar que fue en el 99, es que me impactó un montón la noticia de su muerte en un portal, hay cosas que se quedan grabadas a pesar de que su música nunca me llamó demasiado la atención.
    Un abrazo!

  8. María said

    Gracias por tu comentario, a partir de mañana esto vuelve a ponerse en marcha, espero que haya muchós más comentarios, esto es un sitio abierto para todos. Gracias

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