Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Evitando derechazos e izquierdazos

Posted by María en 27 marzo 2009

«-“Tú siempre fuiste del sector jacobino“, le había dicho Manuel Soto la otra vez. Y ahora ¿en que consistía pertenecer a ese sector? ¿En no votar? ¿En comprar ropa en otras tiendas, o a veces en las mismas que la gente de derechas pero eligiendo modelos más discretos? ¿En conservar un rastro de mala conciencia cuando, pudiendo ir en metro, decidía coger un taxi?

Ser de izquierdas entre su gente se había convertido en un ritual estético. Tanto ella como sus amigos mantenían buenas relaciones con la propiedad, (…); todos se veían bien en el lugar que ocupaban.

Aunque había algo aún más significativo: todos se habían situado en el presente de manera tal que no les fuese difícil imaginarse dentro de cinco años con más sueldo o más bienes, con más reconocimiento por parte de la sociedad que criticaban. Y, no obstante, todos eran de izquierdas, porque leían a ciertos autores, porque se vestían de cierta manera y porque no les sobraba el dinero. Y a lo mejor eran de izquierdas porque, pudiendo elegir, preferían el empresario público que al privado; pudiendo, claro, elegir. Y porque concedían a algún partido de izquierdas su voto testimonial.»                    Belén Gopegui, La conquista del aire

Estoy ahora mismo leyendo este libro, sorprendente. La historia gira en torno a un grupúsculo de verdaderos amigos. Es un retrato de la sociedad que hoy vivimos: la sociedad del dinero.  El dinero, lo contrario a la esencia.

A raíz de este libro me preguntaba si es posible una vida que no esté guiada por el dinero. Hoy que tanto gusta hablar de derechas e izquierdas, ¿acaso esas marionetas no son movidas por los mismos hilos? El dinero siempre se cruza, siempre está en medio de nuestras vidas, hasta el punto de organizárnosla. Realmente en nuestra mentalidad hoy se encuentra la idea de que sin dinero no se puede ser feliz.

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15 comentarios to “Evitando derechazos e izquierdazos”

  1. María said

    Y quería añadir una imágen que me acaba de venir a la cabeza: San Francisco de Asís despojándose de todas su ropas y quedándose totalmente desnudo ante la mirada asombrada de su padre ricachón. Seguramente en ese mismo momento se convirtió en el hombre más libre del mundo

  2. rayuelo said

    Si hay algo en estos tiempos que corren, en lo que los seres humanos nos pongamos de acuerdo, habría que hablar de dinero. Lo básico: NUNCA ES SUFICIENTE, ES NECESARIO Y CUÁNTO GANAS. La de conversaciones que habrán surgido a raíz de estos tres puntos que ahora se me vienen a la cabeza.

    Sabemos, por experiencia propia o ajena, que no da para llegar a una felicidad duradera y que frustra constantemente al hombre, que no se sacia, pero aún así, y como el título de la novela, se intenta conquistar (comprar) hasta el aire. Quizá se me hace extraño hablar de todo esto porque yo NO TENGO UNA FORTUNA (afortunadamente). Si la tuviera no se como reaccionaría, posiblemente me vería en la obligación de agigantarla, de interesarme por la economía y de defender unas ideas con las que ahora no me siento identificado.

    Izquierdas y derechas, en lo tocante a los “mortadelos”, se diferencian, actualmente, en pequeñísimas variedades; más por llevarse un poco la contraria que por convencimiento. DA LA IMPRESIÓN DE QUE ENRIQUECERSE ES UN DERECHO (en cierta manera lo es) pero un derecho que da barra libre para pisotear al que se te interponga en tus planes. NO VOY A HABLAR DE AVARICIA, ya habrá otra entrada para ello.

    El ejemplo de San Francisco, María, muy gráfico y muy verdadero; como siempre.

  3. slumdar2 said

    Primero que todo, una de frases talentosas de mentes elucubrantes; luego, si puedo, entro yo, que aquí si que me puedo explayar.

    El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
    Woody Allen1935-?. Actor, director y escritor estadounidense.

    El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
    Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.

    Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
    Benjamin Disraeli (1766-1848) Estadista ingles.

    De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
    Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

    Quien cambia felicidad por dinero
    no podrá cambiar dinero por felicidad.
    José Narosky (1930-?) Escritor argentino.

    ¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.
    Epicuro de Samos (341 AC-270 AC) Filósofo griego.

    No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.
    Alejandro Dumas (1803-1870) Escritor francés.

    Lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras.
    Jules Renard (1864-1910) Escritor y dramaturgo francés.

    Mi sueño es el de Picasso; tener mucho dinero para vivir tranquilo como los pobres.
    Fernando Savater (1947-?) Filósofo español.

    El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.
    Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

    El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo.
    Josep Pla (1897-1981) Escritor español.

  4. María said

    Yo sí llego a pensar que el dinero pueda llegar a ser un obstáculo. Ciertamente reflexionaba acerca de la novela y a la hora de hacer la entrada, porque tengo un sentimiento parecido a los personajes que protagonizan La conquista del aire. Brevemente expongo la situación:

    Cuatro amigos que habían compartido su ideología en el Ateneo durante muchos años, claramente de izquierdas, pero de verdad, no lo de hoy. Uno de ellos les pide cuatro millones de pesetas para poder levantar su empresa. Se los devolverá cuanto pueda.
    A partir de ahí la vida de los personajes cambia. El dinero no lo necesitaban, lo tenían. En cierto modo se han sentido obligados a prestarlo (era su mejor amigo). Pero, cosas de la vida: desde el día de la terrible pedida de dinero ya no pueden mirar igual a su amigo, no descansan igual y se pasan el día dando vueltas al tema.

    No cuento más, el dinero les ha cambiado la vida, todos sus ideales se han esfumado por un préstamos a su mejor amigo, ¿por qué? Porque esta siciedad te obliga a poner tu seguridad, tu vida en esto, en el dinero. ¿Que no da la felicidad? Vale, pero estos chicos eso lo sabían, sin embargo se dan cuenta a lo largo que pasan los días, que su vida no es igual sin esos cuatro millones, aunque sea una buena obra que, además va a ser devuelta.

  5. María said

    No sé si me explico bien en lo que quiero hacer ver. Yo hoy me encuentro sin un duro, incluso tengo deudas. Y me pasa que de repente me veo que para ir a Valencia a ver a mis abuelos tengo que volver a pedir prestado. Que quiero salir el viernes por la tarde a tomar una coca-cola con mi novio y mis amigos y no puedo (como mucho una a medias con él) o que quiero comprarme un libro y no puede ser.

    Porque todo lo mueve el dinero, hasta el simple hecho de poder ir a ver a tus abuelos porque tienes la mala suerte de que vivan en Valencia y no al lado de tu casa.
    Entonces, en estas situaciones, es muy difícil vencer la corriente, no caer en esa mentalidad de la que se habla en el libro, la mentalidad del dinero, que por cierto es incosciente, sin darte cuenta estás metido en la burbuja…

  6. Dani said

    Primero comenzó tímidamente en el período de entreguerras, en los ’20; se hizo patente después de la Segunda Guerra Mundial, y se consolidó y llegó a su edad de oro después de la crisis de los ’70. Me refiero a la última etapa del capitalismo llamada “capitalismo de consumo”.
    David, has hablado de insatisfacción, pues bien, el capitalismo de consume se alimenta a sí mismo de esa misma insatisfacción humana, de la insaciabilidad.
    Una personilla va caminado y ve algo en un escaparate o en un anuncio publicitario, por ejemplo, un ordenador. Le encanta pero cree que no debe copmprarlo porque no le hace del todo falta. Pero al final no puede resistirse y lo compra. QUeda encantado y llega a su casa abriéndolo con lágrimas en los ojos. No duerme e incluso lo usa mientras está en el baño.

    Sin embargo, ha pasado un año o unos meses y no le gusta tanto, porque han salidos otros ordenadores mejores y al mismo precio, más ligeros y de color rojo. Ésta personilla que creía que había llegado a la plena felicidad se siente furstrado en este momento.

    Parece un ejemplo tonto y exagerado, pero refleja perfectamente nuestra sociedad y se podría decir de cualquier artículo. Por tanto, este capitalismo de consumo se alimenta a sí mismo continuamente, por esa infinita insatisfacción del hombre: “o te renuevas o mueres”. Nada ni nadie escapa a esto en nuestra sociedad, aunque se crea el más antisistema del mundo, ha de vestir con un palestino y con una determinada ropa, ha de escuchar una música, etc.

    Para que este capitalimo de consumo salga adelante se necesita algo, el dinero, porque creemos que nos da la seguridad de permanecer en él infinitamente. Pero a la vez esa misma insatisfacción hace que la persona nunca se conforme con lo que tiene. ¿Por qué si no los futbolistas siempre piden que se revise su contrato y les suban el sueldo si con lo que ganana en un año les valdría para tener toda una vida holgada?.

    Realmente parece que el dinero da la libertad y la posibilidad de conseguirlo todo, ¿pero no se demuestra acaso, como habéis dicho, que lo que da la libertad es quedarse en pelotas?

  7. Anónimo said

    Empezamos con el abuelo cebolleta; cuando yo tenia unos doce años en mi pueblo había una serie de “estudiantes” que hoy se podrían llamar contraculturales, y no les faltaba razón, nuestro Generalisiiiiiiiisimo estaba a punto de caer y ellos luchaban por lo que supuestamente hoy tenemos. Yo me lo creí todo y eran el referente a seguir por mí y mis amigos; los veíamos de otra galaxia, escuchaban música distinta a la de Karina y jugaban al tenis en una era de trillar trigo.
    El tiempo pasó y estos señores, reaccionarios sistemáticamente, dieron forma y sentido a su lucha, que no era ni mas ni menos que “el quítate tu pa ponerme yo”. Ahora los ves bien pertrechados y lo que antes criticaban de forma natural lo llevan a cabo con una pasmosa facilidad amparándose en el cambio de los tiempos y en que la evolución la marca las circunstancias.
    María…¿A estas izquierdas te refieres tu? O me he perdido algo, te lo digo porque uno de estos contraculturales lleva de alcalde en mi pueblo desde las primeras elecciones locales y democráticas. Esto no es anecdótico, lo he vivido en todos los sitios donde he estado, pero lo respeto, yo no soy quien para dar lecciones morales si no tengo ese bagaje tan lleno de atribuladas situaciones.
    Lo cierto es que yo me considero una persona de izquierdas, pero para definirme tendríamos que vernos las caras y juzgar por vosotros mismos mi propia historia, a mi no me importa que lo hicierais, yo no quiero juzgar por sistema, pero a veces es inherente a la situación.

    El dinero es el que marca los tempos, los pasos, las circunstancias, en definitiva el ritmo. Hoy podemos rasgarnos las vestiduras apelando a un izquierdismo recalcitrante, pero nos estamos engañando a nosotros mismos, por lo tanto el problema es nuestro y de nadie mas. Esta sociedad de consumo no se llama así porque algún avezado y brillante hombre le haya puesto el nombre para salir en los carteles; se llama así porque se basa total y absolutamente en el consumo. Pero ya sabéis la democracia no es el mejor sistema, sino, el menos malo, y si no tenemos talento para inventar otro alternativa de nada nos vale sentarnos en un rincón a llorar esperando que sean los demás los que solucionen el tema.
    Chicos somos nosotros, y nadie más los que podemos cambiar esto, sin lloros, sin autocomplacencia y si con UN PAR DE COJONES,… o como se diga eso.

  8. slumdar said

    El ánonimo soy yo: Slumdar, que estoy acarajotao y me se va la olla¡¡¡

  9. slumdar said

    Lo cierto es que el dinero denigra hasta limites insospechado, cualquier ejemplo de los que pongáis me vale. Es una pena ver como “algo que ha inventado el hombre ha esclavizado al hombre”.
    No tenemos ni puto remedio

    P.D. María, por favor, me seria de gran utilidad que le dieras un poquito mas de forma a esa frase en la que dices:
    “claramente de izquierdas, pero de verdad, no lo de hoy.” Gracias

  10. María said

    Pues Slumdar cuando me refiero a la izquierda de hoy me refiero a ese grupo de izquierdismo rancio que se lleva hoy: esos que escriben en los periódicos alabando la izquierdura y cobrando a su vez 10 millones por letra que escriben: entre ellos muchos de El País, todo hay que decirlo, por ejemplo Almudena Grandes y su maridísimo García Montero, que piden el voto a Izquierda Unida en su columna semanal en El País mientras se embolsan sus millones por letra compuesta. Ve a ver el palacete en el que viven…

    Pero con esto no quiero decir que sean mejores los otros, por Dios que no, uno ya no sabe hacia donde caerá la balanaza y quien será pero. Casi me da más rabia que se proclamen ciertos de derechas y hagan las cosas que hacen. El fin al que quería llegar con la entrada Slumdar, es a denunciar que en el mundo de hoy, a parte de existir multitud de etiquetas para clasificar a la gente, existe un emblema que es común a todos: el dinero. Es mentira que uno de izquierda y uno de derecha sean diferentes en esto: a los dos les mueve lo mismo hoy por hoy, porque el dinero se ha convertido en una enfermedad mental, es aquel que nos marca los límites, lo que podemos o no podemos hacer, y, sobre todo, lo que somos, no somos o lo que nunca llegaremos a ser.

  11. rayuelo said

    Estoy de acuerdo, María. De todas formas, Almudena Grandes, de vez en cuando, como hoy en su columna de El País, dice cosas muy bien dichas…

    http://www.elpais.com/articulo/ultima/Amateurs/elpepuopi/20090330elpepiult_1/Tes

  12. María said

    A mí es que que sea Almudena Grnades la que me habla de marketing… está bien que a veces dice verdades, sobre todo apoyo el último párrafo. Pero me refiero al siple hecho de llamarse de un bando u otro y mientras tanto embolsando, ésa es la dirección que quería darle a la entrada, que hoy por hoy, por mucho que se quiera definir uno de un lado u otro el dinero está por encima.

  13. slumdar2 said

    Justamente lo que yo he vivido, María. Justamente lo que yo he sentido, y justamente a le reflexión a la que yo he llegado. Eso María si es descorazonador, tu lo has percibido de forma pasiva, pero yo lo he mamado de forma activa y no te puedes imaginar el asco que me da, porque no es que ejemplos como el de Almudena sean gráficos, que lo son, es que hay una gran cantidad de anónimos que enciman tienen pensamientos machistas, xenófobos, involucionistas, etc., etc., de lo que se deduce que, efectivamente PODEROSO CABALLERO, no ha echado el lazo.
    Pero como os dije antes, vamos a echarle cojones y lo cambiamos, basta de lamentaciones y lloriqueos¡¡¡
    Rayuelo pues no es que la “siita” Grandes sea santo de mi devoción, pero aquí lo ha clavao. Y es que lo cortés no quita lo valiente…otra cosa es que luego cuando nos acostemos nos creamos todas las mentiras que hemos dicho, entonces es para tragarse el vomito.

  14. slumdar2 said

    Y ahora entremos en el otro debate, quisiera que me explicarais como deben de ser las personas de izquierdas hoy, qué diferencia hay entre ellos y los de derechas?, Nos acomodamos con lo políticamente correcto? O somos lo suficientemente contestatarios para que se nos diga que lo que pensamos es demagógico.
    Yo he intentado procurarme mi puesto de trabajo sin necesidad de comerle el culo a los demás, pero cuando lo intenté todo fueron trabas y fue algo realmente traumático. Aquí con el PSOE, pero en otros lados con el PP, también me consta que no era fácil. Felipe González decía: cread vuestro propio puesto de trabajo…ja¡, a quien queréis engañar¡.
    Esto no es tan fácil como parece, por lo tanto que es hoy , ser de derechas y de izquierdas: militar incondicionalmente??, pues yo me niego, nadie me ha demostrado que eso sea ninguna garantía, por supuesto no soy anti-nada, pero yo solo creo en lo que veo(a estos niveles claro).

    P.D. Ya tenéis otro dato para mis memorias jeje.

  15. María said

    Se me ocurre (todo al hilo de la entrada de hoy y la muerte de Enrique Urquijo) una canción que recoge de forma perfecta el sentido que buscaba exponer con esta entrada y, aunque es tarde, la pongo para quien quiera escucharla. Se llama Seimpre hay un precio y es de Los Secretos:

    Que sirva de reflexión en los días que corren….

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