Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

El movimiento brownoideo

Posted by rayuelo en 12 marzo 2009

Julio Cortázar se enfrenta a Benito Pérez Galdós en este capítulo. La Maga es lectora compulsiva de Galdós y Oliveira, en un alarde de intento de aproximación a su amor, fisgonea entre los papeles de La Maga y se encuentra la novela “Lo prohibido” (1883-84) del escritor canario. Mientras la lee… mientras la lee (o intenta leerla) su cabeza está en otro sitio. Acaba por abandonar la lectura. Es un fragmento del Capítulo 34.

¿Alguien pilla el truco?

Pero qué hermosa estabas en la ventana, con el gris
se le iba el santo al cielo distrayéndose del asunto,
del cielo posado en una mejilla, las manos teniendo
y en sonando el pum, llevábase un mediano susto. No
el libro, la boca siempre un poco ávida, los ojos du-
sé si apuntar como defecto físico su irritación cró-
dosos. Había tanto tiempo perdido en vos, eras de
nica del aparato lacrimal, que a veces, principalmente
tal manera el molde de lo que hubieras podido ser
en invierno, le ponía los ojos tan húmedos y encen-
bajo otras estrellas, que tomarte en los brazos y
didos como si estuviera llorando a moco y baba. No
hacerte el amor se volvían una tarea demasiado tier-
he conocido hombre que tuviera mayor ni más rico
na, de masiado lindante con la obra pía, y ahí me
surtido de pañuelos de hilo. Por esto y su costum-
engañaba yo, me dejaba caer en el imbécil orgullo
bre de ostentar a cada instante el blanco lienzo en
del intelectual que se cree equipado para entender
la mano derecha o en ambas manos, un amigo mío,
(¿llorando a moco y baba?, pero es sencillamente
andaluz, zumbón y buena persona, de quien hablaré asqueroso como expresión). Equipado para entender,
después, llamaba esto sólo a mi tío la Verónica.
si dan ganas de reírse, Maga. Oí, esto sólo para vos,
Mostrábame afecto sincero, y en los primeros días
para que no se lo cuentes a nadie. Maga, el molde
de mi residencia en Madrid no se apartaba de mí
hueco era yo, vos temblabas, pura y libre como una
para asesorarme en todo lo relativo a mi instalación
llama, como un río de mercurio, como el primer can-
y ayudarme en mil cosas. Cuando hablábamos de la
to de un pájaro cuando rompe el alba, y es dulce
familia y sacaba yo a relucir re cuerdos de mi infan-
decírtelo con las palabras que te fascinaban porque
cia o anécdotas de mi padre, entrábale al buen tío
no creías que existieran fuera de los poemas, y que
como una desazón nerviosa, un entusiasmo febril por
tuviéramos derecho a emplearlas. Dónde estarás,
las grandes personalidades que ilustraron el apellido
dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un uni-
de Bueno de Guzmán y sacando el pañuelo me re-
verso inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que
fería historias que no tenían término. Conceptuá-
crean una línea, dos puntos que se alejan y se acer-
bame como el último re presentante masculino de una
can arbitrariamente (personalidades que ilustraron
raza fecunda en caracteres, y me acariciaba y mi-
el apellido de Bueno de Guzmán, pero mirá las cur-
maba como a un chiquillo, a pesar de mis treinta y
silerías de este tipo, Maga, de cómo podías pasar de la
seis años. ¡Pobre tío! En esas demostraciones afec-
página cinco…), pero no te explicaré eso que llaman
tuosas que aumentaban considerablemente el manan-
movimientos brownoideos, por supuesto no te los
tial de sus ojos, descubría yo una pena secreta y agu-
explicaré y sin embargo los dos, Maga, estamos com-
dísima, espina clavada en el corazón de aquel exce-
poniendo una figura, vos un punto en alguna parte,
lente hombre. No sé cómo pude hacer este descu-
yo otro en alguna parte, desplazándonos, vos ahora
brimiento: pero tenía certidumbre de la disimulada
a lo mejor en la rue de la Huchette, yo ahora descu-
herida como si la hubiera visto con mis ojos y toca-
briendo en tu pieza vacía esta novela, mañana vos e
ndo con mis dedos. Era un desconsuelo profundo,
la Gare de Lyon (si te vas a Lucca, amor mío) y yo
abrumador, el sentimiento de no verme casado con
en la rue du Chemin Vert, donde me tengo descu-
una de sus tres hijas; contrariedad irremediable, por-
bierto un vinito extraordinario, y poquito a poco,
que sus tres hijas,¡ay, dolor! estaban ya casadas.

Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, eso es lo que se llama movimiento brownoideo, ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmódicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido.

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5 comentarios to “El movimiento brownoideo”

  1. slumdar2 said

    Rayuelo, perdona pero después del primer intento del texto entrelazado el mareo es del carajo.

    Ahora , si puedo, en el segundo, intento ponerle un lazo a tu intención…si es que la cojo, que ya el ejercicio en sí ,es importante.

    Si es que estoy de un mayor¡¡¡

  2. María said

    Buenísimo. Llevo una hora casi de reloj para descubrir el truco, pero lo he conseguido. Lo que hace aquí Cortázar es vanguardista, es ingenioso, ¡es extraordinario! Es la representación del lenguaje formal (llamado así en lingüística). Me explico: mientras está leyendo un libro de un autor al que no siente gran devoción (Galdós), en vez de concentrarse en su lectura se distrae con pensamientos. Son dos acciones en un mismo tiempo, ¿cómo representamos eso en el lenguaje? Pues hay muchas maneras, una de ellas es ésta, las líneas pares cuentan una acción y las impares la otra, así queda simultáneo.

    Otro de estos ejemplos es Ramón Pérez de Ayala, en una obrita muy breve que se llama Tigre Juan. Hay una acción parecida y Ayala recurre a otro sistema, dos columnas, en una se narra una acción, en la paralela la otra, dos acciones simultáneas.

    Buenísimo, es el juego con las palabras, recursos que solo se les puede ocurrir a los grandes. Cortázar nos da la clave en la segunda línea: “se le iba el santo al cielo distrayéndose del asunto,” y yo digo, bendito santo al cielo, porque el discurso de las líneas pares es espectacular.

  3. slumdar2 said

    Rayuelin tío, el truquillo lo pillé, pero ¿Cuál era el propósito?, tanto tuyo como del autor. Es que soy mu torpe…

  4. rayuelo said

    Propósito mío ninguno. DAR A CONOCER, como llevo haciendo, LA OBRA “RAYUELA”. El propósito de Cortázar lo desconozco: Rayuela está escrita en diferentes estilos, técnicas (algunas inventadas por él mismo) y de forma totalmente delirante.

    Si tengo que decir una intención es la de comparar una escritura NETAMENTE REALISTA como la de Galdós con la suya, con ese auténtico pensamiento interior que hace constantemente rum-rum en nuestra cabeza y que escrito puede sonar, más o menos, con menos o más ingenio, DE ESTA MANERA.

    AMaría parece que le gusta más Galdós que Cortázar (seguramente por desconociemiento… venga, no, que es broma) porque le gustan más las líneas pares, es decir, las de Galdós…

  5. altisidora said

    De acuerdo en que lo de Proust es tema para otra conversación. Lo que pasa es que la literatura, como en todo aquello en lo que intervienen los gustos personales, para gustos los colores. Jamás me convencerás de que Proust no es un coñazo porque hay cosas que se escapan a mi entendimiento como la de hacer una descripción de una nimiedad durante páginas y páginas. esto no quiera decir que no sepa apreciarlo, por supuesto que aprecio la belleza de las descripciones de Proust. Lo que ocurre es que prefiero leerme un fragmentito como el de la magdalena y apreciar su talento y la belleza de lo descrito antes de leerme todo un libro suyo plagado de descripciones y donde, al final, apenas pasa nada. Supongo que, por eso, prefiero el teatro, que es el genero literario donde con más frecuencia pasan cosas, no?

    Un saludo y gracias por tus comentarios. Me encanta leer a apasionados de la literatura que, además, opinan de ella con conocimiento de caisa.

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