Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

En la ardiente oscuridad…

Posted by María en 7 marzo 2009

IGNACIO.- (Deja de reír. Grave). Estáis envenenados de alegría. Pero sois monótonos y tristes sin saberlo… Sobre todo las mujeres. Aquí, como ahí fuera, os repetís lamentablemente, seáis ciegas o no. No eres la primera en sugerirme esa solución pueril. Mis vecinitas decían lo mismo.

JUANA.- ¡Bobo! ¿No comprendes que se insinuaban?

IGNACIO.- ¡No! Ellas también estaban comprometidas… como tú. Daban el consejo estúpido que la estúpida alegría amorosa os pone a todas en la boca. Es… como una falsa generosidad. Todas decís: ¿Por qué no te echas novia?” Pero ninguna, con la inefable emoción del amor en la voz, ha dicho. “Te quiero“. (Furioso). Ni tú tampoco, ¿no es así? ¿O acaso lo dices? (Pausa). No necesito una novia. ¡Necesito un “te quiero” dicho con toda el alma! “Te quiero con tu tristeza y tu angustia; para sufrir contigo y no para llevarte a ningún falso reino de la alegría“. No hay mujeres así”.

Antonio Buero Vallejo, En la ardiente oscuridad (1950).

Rendimos hoy un poco de tributo al teatro, porque es espectacular. Y entre ellos, Buero Vallejo, un grande de los grandes. El texto es claro, y lo he elegido porque  una agradece leer un texto y emocionarse. Y es que tiene estas cosas el amor, que hay muchas formas de verlo y de entenderlo… Hay una cosa de la que discrepo con Vallejo: SÍ HAY MUJERES ASÍ.

Aun así entiendo que la época en la que se gestó esta obra era peliaguda, y que quedarían pocas ganas de creer en romeos y julietas. Hay quien piensa que la edad de Buero Vallejo también influyó… me niego a pensar que la edad influya en el amor, pero…es lo que tiene el amor, que hay muchas formas de verlo.

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10 comentarios to “En la ardiente oscuridad…”

  1. slumdar2 said

    María tenía ganas de retomar el tema, creo que aquella vez se quedaron cosas en el tintero y tenía ese resquemor, porque además creo que en esencia estoy bastante de acuerdo contigo. Aunque a colación del tema, el otro día, con mi amiga Nieves (PSICOLOGA), que tiene un sentido más “terapeuta” del tema me conmino a un tal Robert Sternberg, y creo que se acerca bastante a la realidad que el otro día yo te quise plasmar pero mi ignorancia no me dejo
    Ahí va:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_triangular_del_amor
    al loro con los grficos; ayudan a comprenderlo, maximizalos y se verá mejor.

    No quiero sentar cátedra y ni se trata de estar de acuerdo o no con el tal Sternberg, pero; esto es frio dogmatismo y quiero analizarlo con vosotros.
    P.D. Aunque hoy salgo todo el día y me será imposible debatir. Ya veremos cuando vuelva…

    Un abrazo.

  2. María said

    Teorizar acerca del amor es muy peligroso, siempre habrá algo que se escape, además de que hacer una teoría sobre algo significa limitarlo, limitar aquello a lo que se recoge en la teoría. Sin embargo las teorías son necesarias.
    Lo que expone Robert Sternberg es muy gráfico, está muy bien, porque además es lo que pasa. Creo que hay muchos más aspectos que tener en cuenta y muchas más formas de amor. Pero es muy completa la teoría, además hace gracias verlo porque te das cuenta que es verdad, es lo que ocurre.

    Para mí, lo esencial del amor es la última frase de Ignacio:
    “Te quiero con tu tristeza y tu angustia; para sufrir contigo y no para llevarte a ningún falso reino de la alegría” Esto es un TE QUIERO CON TODA EL ALMA, CON TODA

  3. Dani said

    No está mal lo de Stemberg, pero yo creo que es algo incompleto. En lo que llama el “amor consumado”, es decir, el culmen del amor, para mí falta algo. Claro que hay intimidad, porsupuesto que hay pasión. El compromiso también es fundamental, porque da confianza.
    Pero mey reitero en decir que es algo incompleto, falta algo. Hay veces que el otro/a se convierte en tu enemigo. ¿qué dice Stemberg a esto? Ahí está el punto del amor, creo yo.

    Por cierto María,´como bien dices, sí que hay mujers así; al menos yo conozco a una… No sé si hay más. Querer con la tristeza y angustia del otro. QUe maravilla es cuando te sientes querido así.

  4. maría said

    Y cuando quieres así, también es un gusto eso. Pero Dani, matiza, si algo está incompleto no basta con decirlo, hay que razonarlo y decir qué es lo que falta

  5. slumdar2 said

    Me imagino que cuando habláis de ese arrebato, este tipo se referirá a la pasión. Teniendo en cuenta que habrá 3.487 millones de forma de pasión…en alguna de ellas estará esto que decís y que yo creo saber que es, es más, creo haber sentido y haber dado…y, es cierto, probablemente sea una de esas sensaciones que no por inefable, todos deberíamos sentir, peeeeeeeeeero…depende de tantas cosas.
    La verdad, estoy de acuerdo María en que, teorizar y darle forma a algo como el amor, es un tanto petulante y arriesgado pero se me ocurre que a veces, hilando con el otro día, poner cercas al campo nos ayuda un poquito a posicionarnos para opinar de algo, aunque en este caso es un tanto disperso eso de ponerlo nombre y clasificaciones a algo que se escapa un poco a la razón; no olvidemos que, los sentimientos, son de esas pocas incontrolables en este mundo.

  6. María said

    Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo, o por el accidente ridículo de que el uno se anticipara en público a lo que el otro iba a decir. Habían sorteado juntos las incomprensiones cotidianas, los odios instantáneos, las porquerías reciprocas y los fabulosos relámpagos de gloria de la complicidad conyugal. Fue la época en que se amaron mejor, sin prisa y sin excesos, y ambos fueron mas conscientes y agradecidos de sus victorias inverosímiles contra la adversidad. La vida había de depararles todavía otras pruebas mortales, por supuesto, pero ya no importaba: estaban en la otra orilla”

    Esto es de García Márquez y creo que recoge bien lo hablado. Es un fragmento de El amor en los tiempos del cólera

  7. María said

    “El amor precede al conocimiento, y este mata a aquel. Nihil volitum quin praecognitum, me enseñó el padre Zaramillo, pero yo he llegado a la conclusión contraria y es que nihil cognitum quin praevolitum. Conocer es perdonar, dicen. No, perdonar es conocer. Primero el amor, el conocimiento después. Pero ¿cómo no vi que me daba mate al descubierto? Y para amar algo, ¿qué basta? ¡Vislumbrarlo! El vislumbre; he aquí la intuición amorosa, el vislumbre en la niebla. Luego viene el precisarse, la visión perfecta, el resolverse la niebla en gotas de agua o en granizo, o en nieve, o en piedra. La ciencia es una pedrea. ¡No, no, niebla, niebla! ¡Quién fuera águila para pasearse por los senos de las nubes! Y ver al sol a través de ellas, como lumbre nebulosa también”

    O esto de Unamuno en Niebla. Hay ejemplos para aburrir

  8. slumdar said

    Pues María, dame el teléfono de Gracia Márquez y el de los representantes legales de Unamuuno, por que yo ya voy a pro esa treintena con la misma mujer(29 en concreto) y todavía no le hemos pillado el punto jeje, pero lo peor no es eso, lo peor es que dudo de alguna vez le cojamos el tranquillo….Glups¡¡
    María están muy bien las citas, pero la realidad luego, en casi la totalidad de los casos que conozco, es otra. Pero no hay que rendirse bajo ningún concepto, las personas pasionales tenemos ese handicap, y en ello estamos…

  9. rayuelo said

    Llevando un poco la discusión a esta entrada decir que entonces, María, que Ignacio también es un valiente: ¿NO?

    Pregona que “no hay mujeres así” y le advertimos nosotros que sí, que las hay. CLARO QUE LAS HAY PERO PARA ÉL ESO NO ES NINGÚN CONSUELO. ÉL NO LAS HA ENCONTRADO. No es un solitario porque quiera sino que se lo han impuesto: no habrá tenido suerte, la situación histórica no le fue favorable o simplemente no supo “venderse”. Pero a lo que íbamos: ¿ES VALIENTE? También confiesa una cosa que no se suele decir y además a sabiendas que no tendrá recompensa.

  10. María said

    Para mí claro que Ignacio es un valiente, por lo que dice y por lo que calla. Porque sabe enfrentarse a la vida, a la verdad. Es un valiente por una cosa fundamental: porque, aun sabiendo lo que supone la soledad en el hombre, no se oculta así mismo la verdad y rechaza toda proposición de amor mentiroso y aparente. Y rechaza ese veneno del amor falso aun a sabiendas que se quedará solo, porque lo que quiere es un te quiero con toda el alma, no unas medias tintas. Claro que es un valiente

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