Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Los trofeos

Posted by rayuelo en 23 febrero 2009

John Fitzgerald Kennedy invitó a William Faulkner a cenar a la Casa Blanca para así seguir con la colección de artistas que tanto le gustaba que le visitaran; ya se habían dado una vuelta por allí Norman Mailer, el gran Arthur Miller (que fue marido de Marilyn Monroe, qué paradoja) o Saul Below. Hasta Pau Casals y su violoncello. Faulkner contestó lo siguiente:

Señor presidente: yo no soy más que un granjero y no tengo ropa apropiada para ese evento. Ahora bien, si usted tiene algún interés en cenar conmigo, con mucho gusto le invito a mi casa de Rowan Oak, en Oxford, Misisipi.

Por ésto y por su excepcional “El ruido y la furia” (1929) ya debería caerle bien a cualquiera. Es una opinión: no quiso adornar ningún salón presidencial.

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4 comentarios to “Los trofeos”

  1. María said

    Fantástica respuesta, muy cortés el hombre y, sobre todo, fiel a una manera de pensar, a una ideología (palabra que odio), mejor dicho, fiel a unos sentimientos.
    Hoy en España, y en general en la cultura europea falta un poco de esto, un poco de fidelidad a lo que uno apoya. Se me abren las carnes cada vez que hay elecciones aquí en nuestro “maravilloso” país (que estéticamente lo es sin duda) y resulta que nos encontramos con la gran cantidad de “intelectuales” (y sí, le pongo comillas por la degradación del término), cantantes, astronautas, deportistas, en general un poco de todo, que apoyan a unos u otros y les hacen campaña.
    Vamos, que Un Víctor Manuel, declarado como él mismo se declara, haciendo capaña a ZP… eso sí que es paradójico.
    Señores, falta fidelidad a uno mismo, desconectar de la corriente y desmentir por fin el dicho aquel: “¿dónde va Vicente….?”

  2. rayuelo said

    Un caballero sureño Faulkner: quizá el único Premio Nobel que haya reconocido que era granjero. Permitidme decir: “con un par”.

    Un artista, sea cual sea su ideología, no tiene por qué aproximarse al poder; sea cual sea el programa político del gobierno de turno. LA RAZÓN ES QUE UN ARTISTA NO DEBE BUSCAR RECONOCIMIENTO, ÉSTE DEBE VENIR A ÉL POR MERECIMIENTO NO POR AFINIDAD POLÍTICA.

  3. María said

    Eso dicho a día de hoy suena un tanto utópico. Se pueden contar con los dedos de las manos estos casos, pero claro, donde está el poder…es tan tan tentativo el poder, el reconocimiento de uno mismo, que más que juzgar a los que se vencen hay que elogiar a los que resisten.

  4. rayuelo said

    Para eso, para esa ardua tarea, está entre otras cosas este modestísimo blog, María. Para contar las excepciones.

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