Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

La propiedad

Posted by danibepa en 15 febrero 2009

Traigo, amigos, un tema espinoso. Quizá no os interese, pero a mí me apasiona.

El Derecho Romano definía el derecho de propiedad privada inalienable como ius utendi, ius abutendi. Es decir, derecho a usar y derecho a abusar, en el sentido de que el propietario puede sacar de su propiedad todos los recursos que quiera y pueda,  utilizando para ello todos los medios que estime oportuno. Es decir, cada uno en su propiedad es libre.

Este derecho de propiedad no llega hasta la Europa Continental hasta las revolucione burguesas del siglo XIX, y sin tenerlo en cuenta es imposible entender la Revolución Francesa. Aquí en España queda plasmado en los procesos desamortizadores y desvinculadores de los años 30 y 50 del XIX, aunque ya hubo visos anteriores. Para el liberalismo, la idea de propiedad es fundamental, porque la propiedad hace libre al individuo, le da poder de decisión, le aporta derechos, etc. Esto pasa sobre todo en un modelo de liberalismo doctrinario, como el que se impone en España durante la mayor parte del siglo XIX, o como el liberalismo inglés.

Precisamente nos vamos a ir a las Islas Británicas, pero nos vamos a remontar al siglo XVII, porque estas ideas ya quedaron planteadas en las revoluciones de este siglo, especialmente en la segunda, en la Gloriosa, con la aportación intelectual de John Lock. Locke es considerado el padre del liberalismo moderno. Propone que la soberanía emana del pueblo, que la propiedad privada es el derecho básico, anterior a la constitución de los estados, y que el Estado tiene como misión principal proteger ese derecho, así como las libertades individuales de los ciudadanos.  Es la propiedad la que hace al individuo ciudadano, la que le permite defender unos intereses en el parlamento. Por tanto, esa propiedad se hace sagrada e inalienable. A partir de entonces, es fundamental conocer esto para conocer el mundo anglosajón, dentro del cual también entran las colonias americanas.

Estas colonias inglesas, planteadas no como el modelo español, sino guardando cierta independencia cada una, se organizaron políticamente según este modelo. Los propietarios blancos de cada colonia se reunían en pequeños parlamentos. Solo la condición de propietario dejaba acudir a él, por lo que se entendía como el derecho fundamental.

En este contexto, en Virginia, en la década de 1660, se puso por escrito la condición de la esclavitud negra, la cual entraba dentro del ius utendi, ius abutendi. La esclavitud se hacía vitalicia y hereditaria.

Se puede pensar, “pues muy bien, las parejas de negros deciden no tener hijos y así sus hijos no son esclavos”. Pero la realidad era mucho más cruel. La condición de esclavitud se heredaba a través de las mujeres, los varones no tenían nada que ver. Todo hijo de esclava iba a ser esclavo pasase lo que pasase y fuese quien fuese el padre, negrol indígena, blanco, amo, etc. Imaginad las posibilidades que da esto.

Ahí lo dejo

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2 comentarios to “La propiedad”

  1. María said

    Gracias a Dios el hombre y la humanidad ha evolucionado, y como casi siempre, y resalto el casi, lo ha hecho para mejor. Aun así sigue existiendo alguna zona en la que esa suerte no ha llegado, pero llegará, es seguro que llegará. El problema viene en tantos y tantos sacrificados, aveces me pregunto, ¿acaso soy yo mejor que ellos? Aquellos a los que les tocó vivir eso, ¿fueron peores? ¿Mala suerte?
    Yo no creo en la suerte, pero hay algo que me llama la atención, y es que el hombre está totalmente condicionado por la época que le toca vivir, y son los mismos hombres los que se someten a sí mismos, porque la organización surge del hombre, es el hombre el que organiza al hombre. ¿Entonces?
    Cada uno vive un momento… pero no sé, me gustaría conocer oponiones sobre esto.
    Tema interesantísimo Daniel, gracias

  2. rayuelo said

    Gran entrada Dani, lamento no haber estado el día que la pusiste para comentarla cuando se debía. Pero lo retomo.

    El Derecho Civil: siempre ha sido un problema. O bien porque no se ha respetado, o por que era limitado, o porque solo concernía a unos pocos. EL CONQUISTAR LA LIBERTAD DE DECIR LO QUE SE QUIERA ES EL LOGRO PRINCIPAL. Aunque, claro, la historia va por etapas y es obvio que aún no ha llegado a su fin. ¿Pero es que la historia tiene una finalidad? El liberalismo fue la opción que afloró en ese momento, para ese momento; pero sin ninguna finalidad: LOCKE JAMÁS PODRÍA HABER IMAGINADO LAS CONSECUENCIAS. Los seres humanos, en Occidente sobre todo, aspiramos a lo máximo, al progreso y a agigantarnos cada vez más. Y no vivimos tranquilos, ni siquiera respiramos. Está bien que se pueda decir lo que se quiera cuando se quiera e incluso habrá puntos del liberalismo (tan en boga en la actualidad) que sean inteligentes y útiles; POSIBLEMENTE LOS MEDIOS UTILIZADOS JUSTIFIQUEN EL “FIN”, y lo pongo entre comilas porque no es el fin absoluto que tanta gente busca y que jamás encontrará.

    HAY QUE PARAR.

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