Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Infancia: La inocencia interrumpida en tres libros

Posted by nacho78 en 4 febrero 2009

Los tres libros son 3 novelas fundamentales en mi trayectoria a todos los niveles: El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia (1907) de Selma Lagerlöf; La historia interminable (1979) de Michael Ende; y El juego de Ender (1986) de Orson Scott Card. Los tengo aquí delante mientras escribo esto, y probablemente serían 3 de esos 10 que uno se llevaría a una isla desierta.

Quería hablar de la época de la infancia, un período que a veces puede ser difícil; por miles de circunstancias, pero no la menos importante el contacto, o la falta de él con otros niños y niñas, y el trato que se recibe. Todos sabemos que los niños pueden ser adorables y crueles, inocentes y resabidos, cobardes o valientes, sensibles o “brutos”.

Bueno, una de las maneras de escapar de los problemas es adentrarse en el reino de la Fantasía como yo hice desde muy pequeño… y ello nos lo muestra perfectamente el protagonista de La historia interminable, Bastian Baltasar Bux, que literalmente es absorbido por un libro y por un mundo.

De alguna forma nuestros otros dos héroes, los protagonistas de las otras dos novelas, viven una historia similar: Nils, chico de catorce años haragán y maltratador de animales, se verá envuelto en una maravillosa historia, en este caso contra su voluntad, al ser transformado en duende. Por último, el niño-soldado superdotado que es Andrew (Ender, porque su hermana no conseguía pronunciar de otra forma su nombre de pequeña, pero también por otras razones) consigue escapar mal que bien de su diario entrenamiento militar jugando al único juego capaz de desafiar a su prodigiosa inteligencia.

Pero como estas son tres GRANDES historias, no se detienen en el puro escapismo sino que van más allá y ponen a sus protagonistas ante dilemas más propios de los adultos, que deberán resolver para poder seguir creciendo; por tanto, su inocencia queda muy pronto interrumpida.  ¿Es esto bueno o malo, en la realidad y en la ficción?  No quiero alargarme y se trata de abrir debates, así que voy acabando.

Sólo añadiré que en los tres casos la resolución del drama es compleja: en Nils Holgersson quizás menos que en los otros dos casos, porque el cuidador de patos Nils-luego duende Pulgarcito se convierte en un ser humano hecho y derecho… excepto que ya no es un ser humano, y aquí llega el dilema. Cito dos pasajes: Nils se nos describe en la primera página así: Dormir y comer eran sus ocupaciones favoritas.; era también muy dado a juegos, en los que demostraba sus instintos perversos. Bastante más adelante, sin embargo… Nils no podía dormir (…) le conmovía pensar que había alguien dispuesto a jugarse la vida por él. En adelante, ya no podría decirse de Nils Holgersson que no quería a nadie.

En La Historia Interminable encontramos la mayor complejidad, pues aquí lo que ocurre es que Bastian deja de ser un niño, poco a poco, al irse desvaneciendo sus recuerdos al compás que marca su inagotable fuente de deseos. Así pasa de:  Quizá fuera lo único que sabía realmente hacer; imaginarse algo tan claramente que casi podía verlo y oirlo. Cuando se contaba a sí mismo sus historias, a menudo olvidaba todo lo que le rodeaba y se despertaba sólo al final, como de un sueño… A, cuando ya es una criatura de Fantasía, y omnipotente creador, pensar: No quería pasar a la Historia de Fantasía como creador de monstruos y espantajos. Sería mucho más bonito ser conocido por su bondad y desinterés, ser para todos un modelo, (…) ser reverenciado.

Por último Ender. El libro empieza con una escena que asusta, al intentar un grupo de chicos de la escuela burlarse del protagonista… él responde dando una paliza terrible al cabecilla. Cuando lo tiene en el suelo piensa descubrir la forma de anticiparse a la venganza, de evitar que mañana le atacaran todos juntos (…) Ender conocía las reglas nunca dichas de la guerra entre hombres, aunque sólo tuviera seis años. Estaba prohibido golpear al oponente caído indefenso en el suelo. Sólo un animal lo haría. Precisamente por eso se acercó al cuerpo inerme de Stilson y le dio otra patada en las costillas, con saña. Más tarde sabremos que Ender mató a Stilson en aquel momento.

Y unos años más tarde, cuando parece más endurecido que nunca, confiesa a su hermana: No, es demasiado duro, no quiero jugar más. Justo cuando comienzo a ser feliz, justo cuando creo que puedo dominar la situación, clavan otro cuchillo. Sueño que estoy en la sala de batalla (…) Les suplico que me dejen llegar a la puerta, y no me dejan salir… Un niño desesperado que pide auxilio.

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5 comentarios to “Infancia: La inocencia interrumpida en tres libros”

  1. Apache said

    Saludos, Nacho. Interesante tema la infancia. Debemos dejar de pensar de forma dual o dicotómica con respecto a un tema determinado. ¿Es bueno o malo la infancia interrumpida? Ni bueno ni malo, sencillamente ËS. Y además, por el momento, inevitable. Toda infancia es interrumpida de forma prematura, a veces de una forma no demasiado trágica (a mi hija con 7 años la obligan a estudiarse el pretérito perfecto, imperfecto y pluscuamperfecto, y además del verbo temer, ¡bienvenida al mundo de los adultos!) y otras de forma muy trágica, recuérdese el caso de J.M.Barrie, que viene a ilustrar perfectamente esta tragedia, quien sufrió las humillaciones y acoso psicológico de sus padres por la muerte de su hermano, desarrollando un enanismo (no supero el metro y medio de altura), pero dejándonos, eso sí, como resultado de todo ello a Peter Pan, aunque a buen seguro que el autor hubiese cambiado la obra por el amor de sus padres.
    El proceso de temprana socialización y la ignorancia, a veces supina, de quienes nos tutelan de pequeños, nos hace abandonar trágicamente la infancia. Tal vez por ello todas las religiones se afanan por resaltar el respeto por los padres (si no puedes perdonarlos, al menos respétalos), pues si los niños se revelasen de verdad por las tropelías cometidas por sus progenitores, el parricidio sería moneda de cambio habitual en nuestra sociedad. Es importante hacer limpieza de todo ello (recuerda a Jesús, habrás de matar a tu padre y a tu madre…) y tratar de recuperar a ese niño, pues, siguiendo con Jesús, solo si eres como un niño entrarás en el Reino de los Cielos. Hagamos pues inventario de la herencia y posibles heridas que arrastramos de nuestra infancia, un periodo vital de nuestra existencia, y pongámosle remedio, pues remedio hay, esa es la buena noticia.
    Seamos adultos, como corresponde a nuestra edad, pero para ello habremos de mirar, curiosamente, con la mirada del niño que un día fuimos, y cuyas cualidades jamás deberíamos perder.
    Espero haber sido de alguna utilidad. Un abrazo.

  2. María said

    Gran entrada Nacho, gracias. Echando un vistazo a la tan importante infancia no sé por qué me ha venido a la cabeza otro ejemplo: Lázaro de Tormes, o cualquier pícaro a los que se les interrumpió la infancia desde que nacieron simplemente porque la “mala sangre” de sus padres les determinaba socialmente hasta la muerte…

  3. rayuelo said

    Estupenda entrada Nacho, además hablando de una literatura que parece menor pero que no lo es, como la literatura juvenil o infantil.

    Como bien dices: COMPLEJÍSIMA. No es fácil encandilar a un niño o joven a leer en estos momentos; Harry Potter a Las Crónicas de Narnia son excepciones (honrosas por entretenidas), pero “llamar”, “inculcar” en la mente de un chaval ideas para futuras lecturas es obra, por ejemplo, de esa “Historia Interminable”. Hablo de ese libro porque de los que nombras es el único que leí, ya hace años además, y que me hizo darme cuenta de que la imaginación no está reñida con la madurez, que la amistad, el compañerismo, la credulidad a veces, no son cosas de las que uno deba abominar.

    Me ha gustado APACHE tu referencia a Barry, un mediocre autor teatral, pero creador de una gran historia como es la de Peter Pan. SI ALGO HAY QUE OFRECER AL NIÑO QUE SE ACERCA A LA LECTURA SON HISTORIAS DE SUPERACIÓN: BARRY ES UN EJEMPLO EN ESO. Pero repito, me parece flojito como autor, no como cuentista. No menos acertada la alusión a Jesucristo y su “dejad que los niños se acerquen a mí” que en esta época podría tener connotaciones de pederastia (así somos) pero que es de una profundidad admirable: EL PEQUEÑO, EL INOCENTE; ESE ESTÁ POR ENCIMA DEL SABIO.

    También interesante la aproximación de María a la figura del “pícaro”, todo un antihéroe en versión reducida, y es que ser antihéroe es algo que aprecio mucho más que ser el héroe; el príncipe azul. Robar si es necesario, “engañar” si para eso voy a seguir adelante, tener la cara manchada y el estómago vacío… ME LLAMA MUCHO MÁS LA TENCIÓN.

  4. slumdar2 said

    La infancia, algo determinante sin duda; y a mi experiencia como hijo y padre me remito. Como hijo tengo una grato recuerdo y como padre, que decir, es tan difícil –aunque no por ello menos emocionante y enriquecedor-.Creo que son demasiados factores los que influyen en la educación y no nos olvidemos que los hijos no tienen por que ser una prolongación de los padres, tanto es así, que conocemos multitud de ejemplos en los que las frustraciones paternas intentan encaminar el destino de esa infancia.
    Lo cierto es que esa interrupción es algo que puede estar condicionada por agentes externos, pero creo en la propia personalidad individual a la hora de elegir tu camino.
    Os quiero poner un ejemplo en el que esa interrupción dio unos frutos espectacularmente positivos desde la represión sufrida por los padres. Se trata del amigo JOHN MUIR, ideólogo y precursor de lo que hoy son la red de parques naturales en Estados Unidos. Pues bien, este hombre sufrió un extraordinario acoso emocional por parte de su padre y sin embargo el reconstruyo ese sufrimiento encaminándolo al estudio de la naturaleza. Ejemplo claro de que no siempre hay una causa-efecto que determine el comportamiento humano. Este hombre saco lo mejor de si mismo desde la más absoluta miseria.

    Lo siento pero hoy No me deja la red subir el tema ,pero a mí me la tradujeron y hubo una frase que me estremeció totalmente, por siniestra, era algo así como “su padre uso el nombre de dios para hacerle la vida imposible”…
    Si puedo otro dia os la pongo.

  5. nacho78 said

    Gracias por las amables felicitaciones. Sólo decir que esos tres libros, y otros, aunque se clasifiquen como literatura infantil o juvenil (que no tiene por qué tener nada de MENOR, como muy bien dice David) van mucho más allá: son libros “Para Todas las Estaciones…” de la vida.

    También los adultos pueden aprender mucho de ellos, y de hecho “El Juego de Ender” (y su prodigiosa continuación, LA VOZ DE LOS MUERTOS) por ejemplo difícilmente recomendaría leerlo antes de los 14-15 años, puede que incluso mucho más tarde.

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