Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Los ríos de La Maga

Posted by rayuelo en 29 enero 2009

Para templar un poco los ánimos he decidido optar por lo fácil y; como prometí “rayueladas” pues me parece apropiado el día: que el simple placer de leer por leer es una maravilla que no se puede discutir. Se trata del final del Capítulo 21 y el cultísimo Horacio Oliveira, muchas veces narrador de la acción, piensa que vivir en sencillez es más sano que vivir sabiéndolo todo (o casi todo).

Que en las cosas simples, en lo que decimos: “son simplezas, estorbos, ensoñaciones“; en eso, está la felicidad. Y eso es La Maga. Que lo disfruten.

Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor… Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos y llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta de pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.

Inútil. Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida enseguida. Nunca sospechará que me condena a leer a Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por sólo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso, juez. Dejate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-Germain-des-Prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la suficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, sí, por fin a cosas vivas.

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10 comentarios to “Los ríos de La Maga”

  1. slumdar2 said

    Tremendo dilema Rayuelo,…tremendo.
    “Saber”, notarlo y ser infeliz analizando todo …incluso lo “inanalizable” o saber apreciar la esencia de la vida. Esa es la cuestión mí querido amigo. Pero la avidez espiritual también puede existir, y Horacio preso de ella siente la angustia y el desasosiego propio del ser al que su espíritu no deja en paz por el ansia de conocer.
    Yo siempre creeré en la simplicidad de la belleza, o en la belleza de la simplicidad, como queráis. He conocido mucha gente con satisfacción en su rostro por tener la capacidad innata de saber disfrutar lo que tiene y no angustiarse por lo que carece. Parece fácil …pero no lo es.

  2. nacho78 said

    Tengo que volver a leer Rayuela, y pronto. Pocas veces he leído una escritura a la vez tan elegante, tan culta y tan sentida. Cortázar, grandísimo poeta, aunque sea en prosa.

  3. rayuelo said

    ¿Se trata de una traba, Slumdar, para Horacio el estar por encima intelectaulemente de La Maga?. Si, sin duda. Pero la ama tal cuál es: ignorante, dulce y conciliadora. En la novela se ve que este amor acaba siendo destructivo porque Horacio antepone lo SUYO a La Maga: la adora, no sabe cómo decírselo (bueno, si sabe, pero no quiere decirlo), la busca constantemente, ve en otras muchachas delgadas y guapas a La Maga. LA ENVIDIA PORQUE NO LA POSEE. Y es más, pudo poseerla pero todo lo estropeó.

    Horacio es muy sensible al amor pero a un amor que él ha inventado; si a esto le sumas que es un machista bastante radical, muchas veces parece un misógino, pues encuentras un desequilibrado. LA MAGIA ES QUE PARA MÍ HORACIO NO LO ES.

    Es humano y se equivoca… y no se arrepiente a veces (no lo dice, pero sabe que está arrepentido de tantas cosas). Ha optado mal y ha decidido llegar hasta las últimas consecuencias.

    Ya no sigo más…

    Gracias a ambos por sus comentarios: habrá más rayueladas.

  4. apache said

    saludos

  5. apache said

    Que el apodo elegido para darme a conocer no os lleve a engaño, queridos amigos. Ni aparezco por aquí dispuesto a hacer el indio, ni es mi intención la de cortar cabellera alguna. Este apodo hace honor al título del primer libro que leí en mi tierna infancia y que encendió para siempre mi pasión por la literatura, y siendo éste un espacio donde la literatura cobra especial protagonismo, qué mejor sobrenombre que el elegido. Hállome aquí, he de reconocer, alentado por mi buen amigo Slumdar (no te inquietes, amigo, pronto sabrás quién soy), al abrigo de esta chimenea cibernética en que habéis convertido este espacio, viendo el agradable crepitar de la palabra que en vuestras manos se enciende. No vendré a menudo, es verdad. Cuando al gran H.D.Thoreau le preguntaron que por qué se había retirado a vivir al bosque, sin anhelar contacto alguno con los hombres, dió esta enorme, bellísima y no por ello menos cierta respuesta: “la mayoría de las personas que conozco casi nunca enseñan tanto como el silencio que rompen”. (Toma esta frase como otra de mis ofrendas, amigo Slumdar). Así es que no seré yo quien rompa el silencio si el ruido venidero no ha de se de provecho para alguien. Pero bueno, bien es verdad que llenar este espacio de silencios, tendría tan poco sentido como colmar de palabras una caricia.
    Os ruego disculpeis tan larga perorata, pero así como los pretendientes al amor llenan de palabras el abismo que los separa, hasta que la caricia, la mirada y el gesto amoroso ocupan el lugar donde antes habitaba la palabra y la promesa, yo, que pretendo vuestra amistad, por ahora un sueño en forma de pantalla, no se me ocurre otra forma que la palabra para darme a conocer. Cuando ya nos amemos, la palabra serena y corta ocupará el lugar de la larga verborrea.
    Así es que un fuerte abrazo, amigo Rayuelo, Slumdar, Don Alfredo, Danibepa, María (ah, María, qué hermoso que la belleza de lo femenino ocupe también este espacio, pues de otro modo, sin la presencia de la mujer, todo espacio conquistado por el hombre acabaría siendo solamente ruido de espadas y crujir de escudos. Porque eres mujer ¿verdad? Al menos, así lo siento por tu forma de escribir. Necesito que lo seas, quiero soñarte mujer, al menos).
    “El simple placer de leer por leer es una maravilla que no se puede discutir”. Esta frase me ha invitado a venir. Dime Rayuelo, qué es para ti “leer por leer”, y ¿no se puede discutir? Eso suena a aseveración de Dioses o encomienda de un régimen totalitario. Todo es discutible, amigo Rayuelo. Ni siquiera nuestro amigo Descartes con su famoso “cogito, ergo sum” y su pretensión de ser la primera verdad en el orden del conocimiento y fundamentar a partir de ahí todas las demás, pues esta aseveración es, desde luego, a todas luces discutible. Sácame de dudas, por favor.
    Y un regalo para ti, María, en tu última entrada, hablas de la amistad. Acepta este regalo, por favor.

    EL AMIGO

    No envidiéis mi alegría, mi salud, ni mi canto;
    no envidiéis lo que sueño, ni envidiéis lo que digo.
    Todo eso vale poco, por más que cueste tanto…
    Pero eso sí: envidiadme la amistad de este amigo.
    Envidiadme la gloria de esta firme confianza
    cuyo sentir profundo ni en bien ni en mal se altera,
    porque yo siento mío lo que su mano alcanza,
    y en él es permanente mi dicha pasajera.
    Envidiadme este amigo que me mira de frente,
    pues ni lo acerca el triunfo ni lo aleja el fracaso,
    y él madura en espiga lo que en mí fue simiente,
    y yo duermo en su lecho pero él bebe en mi vaso.
    No importa si estoy solo, pues siempre está conmigo,
    y mis propias arrugas lo van haciendo viejo…
    Ah, sí, envidiadme todos la amistad de este amigo
    que refleja mi espejo.

    José Ángel Buesa.

    Un abrazo para todos.

  6. rayuelo said

    Bienvenidísimo Apache, las puertas siempre estarán abiertas para aportaciones así.

    Bien: DISCUTAMOS.

    La frase que pongo está dicha en el contexto de que el día anterior habíamos tenido una discusión gorda e la entrada de Sandor Marai y “Una historia de amistad”. Para templar ánimos supuse que una entrada sobre Rayuela (de la que soy friki absoluto) haría que descansáramos un día: porque vaya semanita que llevamos… “el simple placer de leer por leer es una maravilla indiscutible” viene a decir que, no que no se pueda discutir sobre un texto tan lleno de interpretaciones como puede ser el de Cortázar, sino que leer sin prejuicios, leer por el simple hecho de hacerlo, por divertimiento, por recomendación, por revelación divina; es algo que es apacigüante, que es redentor para uno y que seguramente le reconforta (por complicada que sea la lectura).

    Me ha hecho gracia cuando nombras a los regímenes totalitarios (que sí, obligaban a leer sus libros doctrinales) no por que no me sienta identificado: HAY VECES QUE SI, que te voy a decir. Se que hay gente que es una fascista precisamente por haber leído o fanática religiosa de inmolación por haber interpretado mal versos del Corán. Y es verdad que es un gran peligro hacer afirmaciones tajantes; SIN DISCUSIÓN. Desde luego que todo se puede discutir: soy un enamorado de la duda, y si pienso, no es que exista; EXISTO, SIMPLEMENTE, LO SE, Y ESTOY DESCUBRIENDO PARA QUÉ.

  7. apache said

    EXISTO Y ESTOY DESCUBRIENDO PARA QUÉ, ahí quería llegar, Rayuelo, lo demás es metafísica. Por favor, no te sientas identificado con ninguna forma de totalitarismo por lo expresado, no era esa ni mucho menos mi intención. Pero lo que de verdad me interesa es: EXISTO, SÍ, PERO DEBO SABER QUIÉN SOY. ¿Quién soy? Esa es la gran pregunta, Rayuelo. Permíteme una recomendación. Este portal (o chimenea cibernética) está francamente bien. Hay entradas musicales, literarias, históricas…., pero ¿y espirituales? Por supuesto que la música, literatura, y demás, pueden llegar y llegan al espíritu, pero necesitáis entradas dirigidas netamente al SER, llamadas al crecimiento personal en su vertiente más espiritual.
    Me interesa, cómo no, lo que me traigas de Cortázar, pero me interesa más Rayuelo, a secas. Y María, Slumdar… Me interesa fundamentalmente conectarme con vuestro Ser.
    Te emplazo a que busques a alguien que aporte entradas en ese sentido. Cuando lo tengáis, avisadme, por favor. Entretanto, me retiro al bosque, al silencio.
    Un cálido abrazo, Rayuelo.

  8. rayuelo said

    Tendrás noticias nuestras, Apache.

    Entretanto pásate cuando quieras por este modestísimo blog; que nada enseña y que no sirve de otra cosa sino como terapia (para uno mismo).

    Tu opinión aquí está a salvo de críticas destructivas, te lo garantizo.

    Un abrazo, nos vemos.

  9. María said

    Gracias apache, hermoso regalo. Y te alivio, soy mujer, de pies a cabeza….jeje

  10. enrique said

    Conocí a Julio una mañana de verano de 1984. Nunca antes lo había visto ni sabía mucho de él, salvo por un raro libro que llevaba el dibujo de un juego de niños en su portada y que había visto en la biblioteca de mi casa.

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