Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Contra el miedo, la buena literatura…

Posted by María en 23 enero 2009

Humana cosa es tener compasión de los afligidos, y aunque a todos conviene sentirla, más propio es que la sientan aquellos que ya han tenido menester de consuelo y lo han encontrado en otros: entre los cuales, si hubo alguien de él necesitado o le fue querido o ya de él recibió el contento, me cuento yo. Porque desde mi primera juventud hasta este tiempo habiendo estado sobremanera inflamado por altísimo y noble amor (tal vez, por yo narrarlo, bastante más de lo que parecería conveniente a mi baja condición aunque por los discretos a cuya noticia llegó fuese alabado y reputado en mucho ), no menos me fue grandísima fatiga sufrirlo: ciertamente no por crueldad de la mujer amada sino por el excesivo fuego concebido en la mente por el poco dominado apetito, el cual porque con ningún razonable límite me dejaba estar contento, me hacía muchas veces sentir más dolor del que había necesidad.”

La Literatura nos abstrae del mundo y nos coloca en un universo fuera de toda realidad. El autor de este texto vivió en una época difícil. La peste asolaba Europa y en la Península Itálica, donde residía, ésta se llevó dos tercios de la población por delante. El miedo hace que los seres humanos nos volvamos locos, salvajes, peligrosos…. ante todo peligrosos. Este italiano (mejor dicho, para la época, florentino) lo sabía, y la población italiana tenía miedo, mucho miedo (y es normal si vas andando y lo único que ves son cadáveres). Por eso redactó esta obra en la que siete personajes quieren evadirse de la realidad, emigrar a otro lugar donde la enfermedad no exista. Y lo hacen, se marchan de la oscura ciudad pestilenta a una villa donde luce sol y la primevera es constante. A partir de ahí viven contandose historias, cuentos…

Por consiguiente, para que al menos por mi parte se enmiende el pecado de la fortuna que, donde menos obligado era, tal como vemos en las delicadas mujeres, fue más avara de ayuda, en socorro y refugio de las que aman (porque a las otras les es bastante la aguja, el huso y la devanadera) entiendo contar cien novelas, o fábulas o parábolas o historias, como las queramos llamar, narradas en diez días, como manifiestamente aparecerá, por una honrada compañía de siete mujeres y tres jóvenes, en los pestilentes tiempos de la pasada mortandad, y algunas canciones cantadas a su gusto por las dichas señoras

Bocaccio sabía que su obra serviría de abstracción, que acudiría en socorro de aquellos que sufren. La Literatura es magia, nos saca del mundo y nos lleva a un lugar que solo existe en nuestra mente. Tiene tanto poder que es capaz de sacarnos de la cruda realidad del mundo. Y “El Decameron” consiguió sacar del peligro que conlleva tener miedo a mucha gente. Cuidado, hoy en día nos intentan meter miedo, agarrad unas cuantas novelas, quizás serán necesarias…

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9 comentarios to “Contra el miedo, la buena literatura…”

  1. rayuelo said

    Completísima entrada, María. La verdad es que es difícil tocar más “palos” de los que tú tocas hoy… jejeje. Me he permitido la licencia de editarte un par de cosas en la entrada: cuando dices italiano he puesto florentino (se cree que Bocaccio nació allí, aunque tampoco es muy seguro) ya que Italia como país no existirá hasta siglos después y Florencia, por la época, era más que un país…

    No he leído “El Decameron” aunque si se que la acción, más o menos, comienza con una “quedada” de varias personas a la sombra de Santa María Novella donde acuerdan irse buscando la luz… Por llamarlo de alguna manera. Sin duda es una historia de supervivencia, por lo que cuentas.

    Se niegan a aceptar una situación que no creen ni justa, ni “vivible”, ni sana. Huyen, claro. Hay miedo, por supuesto. Pero supongo que querrán, preferirán, 10 días de felicidad y sol que lo que tenían en un paraíso “no tan terrenal” como era la Florencia de la época. EL MIEDO TAMBIÉN ENGENDRA VALENTÍA.

    Siento la inconsciencia de mi intromisión…

  2. María said

    Es un placer que existan intromisiones, la prisas y falta de tiempo que conllevan los exámenes no permiten hacer estas cosas con la tranquilidad que a uno le gustarían. En todo caso gracias.
    La verdad es que Bocaccio sabía muy bien lo que hacía, y se puede considerar moderno hasta la saciedad, poruqe descubrió que la Literatura sirve en la vida del hombre mucho más de lo que pensamos. Leerse una novela puede parecer que se hace solo por el gustirrinín que pueda producir la historia, hay quien se queda simplemente en la historia, como anécdota. Sin embargo hay que darse cuenta del poder que tiene un libro, que vas leyéndolo por el metro y dejas de estar en el siglo XXI para pasar a un mundo que solo existe en tu mente. Es impresionante la magia que esconden estos seres…

  3. rayuelo said

    Bocaccio era un moderno, sin duda. Es uno de los padres del italiano juanto a Dante y Petrarca, eso para empezar. Vivía en la ciudad más moderna de Europa. Sabía latín, griego. Sabía del poder de un relato, lo que podía acontecer, influenciar, en un hombre al leerlo.

    Pero también hay que recordar que quien leía en la época eran cuatro gatos, que lo valoraban, por supuesto; pero que no se hasta que punto eran conscientes del poder de una obra literaria tan enorme como, por ejemplo, “El Decameron”. Como tú dices, se podían quedar en la anécdota. Por fortuna no ha sido así: ha llegado a nuestros días, al igual que “La divina comedia”, con una salud de hierro. Pero convendría avisar que ésto es solo una casualidad: podría no haber sido así.

    Eso también forma parte de un libro: su historia.

    También un libro no tiene tanto poder como para hacerte transportar a otra época. Sinceramente, no lo creo. Si es cierto que puedes llegar a imaginar cosas que ocurren en la historia, sentirte identificado con un personaje, con una situación… Pero eso no depende del libro: DEPENDE DEL LECTOR.

    NO CREO EN UNA FÓRMULA MÁGICA DENTRO DEL LIBRO, CREO EN LA DISPOSICIÓN QUE TODO LO HACE POSIBLE.

  4. María said

    Yo pienso que cuando uno lee un episodio nacional de Galdós, incoscientemente se ha trasladado al Madrid de 1812, y mucha violencia tiene que hacerse a sí mismo para que así no sea, a mí me ha pasado. Otra cosa es que el mundo que imaginemos cada lector sea diferente ¿y qué? La magia está en que mientras vas en el estupendo metro de madrid vuela leyendo por ejemplo El nombre de la rosa, sin querer te encuentras en el mundo medieval dando un paseo…

  5. rayuelo said

    Repito: a mí no me pasa. Lo que no quiere decir que pueda ocurrir.

    Detesto las descripciones interminables de algunos libros que, a fuerza de enseñarnos absolutamente todo lo que rodea a los personajes, sus inquietudes, sus sueños o los parajes que le rodean no me dejan interpretar a mí ese mundo que tienen definido muy bien ellos. YO NO PASO POR ESE ARO PERO NO DIGO QUE NO SEA LITERATURA. Y BUENA.

  6. María said

    Pero David, si tu vas en el metro leyendo Madame Bobary ¿en qué mundo estás? ¿En el metro de Madrid vuela? ¿O en otro muy muy diferente? Es a eso a lo que me refiero, me da igual si hay descripciones o no, es incosciente que mientras leemos viajamos

  7. rayuelo said

    María, que la literatura es movimiento no lo discuto, lo afirmo. Pero yo creo que es un movimiento interior más allá de una época o de unos acontecimientos, de un claustro medieval o de la toma de la Bastilla, de una casa solariega o del Callejón del Gato. Yo me quedo en mí, la literatura queda en mí, no me teletransporta a ningún lugar más que a mi mundo interior: YO NO ME SIENTO EN LA EDAD MEDIA CUANDO LEO EL NOMBRE DE LA ROSA O EN LAS PROVINCIAS FRANCESAS DE FLAUBERT CON MADAME BOVARY.

    Yo lo hago mío, lo intento hacer mío por encima de volar, saltar o nadar. Lo que venía a decir que muchas veces la literatura tiene que pasar por nuestro aro y no nosotros por el suyo: ES ALGO COMPLICADÍSIMO PERO CREO QUE ESE ES EL SECRETO DE UN BUEN LECTOR.

  8. slumdar2 said

    Os entiendo a los dos; el pragmatismo a la hora de interpretar un relato te puede ayudar a aprender dependiendo por supuesto de tu disposición. Pero es bonito abstraerse viéndote inmerso en una historia que también te enriquece. Yo no soy tan leído como vosotros y mal que me pese seguramente me pierdo una cantidad ingente de sensaciones… pero así son las cosas. Hay una dicotomía aquí que me cuesta discernir, ya que veo las dos posturas muy razonables, pero si es cierto que el estado de ánimo predispone en todo lo que haces y por supuesto cuando lees.
    Permitidme la licencia de aderezar la tertulia con esta maravilla. Vosotros me ayudáis a descubrir letras y yo os ayudo con las notas.
    http://es.youtube.com/watch?v=O2AJouB2T5A

  9. rayuelo said

    Gracias, Slumdar, por intentar interceder en la disputa sobre “el sexo de los ángeles”. De verdad que la música amansa a las fieras…

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