Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Empiezo por el principio

Posted by danibepa en 18 enero 2009

Hola compañeros, llegó de nuevo mi día y creo que tengo algo jugosillo. Quisiera empezar por donde quizá tuve que empezar la primera vez: “¿qué es la historia?. No me refiero a la “Historia de la Humanidad” ni al devenir de los acontecimientos en donde estamos insertados todos los hombres; me refiero a la historia como ciencia, a la historiografía, al trabajo del historiador. “La historia es el estudio del pasado”. Eso es como no decir nada. Yo me incluyo entre los que dicen que no saben lo que es la historia. Éste es mi pensamiento después de emocionarme al leer las reflexiones de dos clásicos: Marc Bloch y Lucien Febvre, fundadores de Annales.

El primero escribió Apología por la historia o el oficio del historiador y el segundo, Combates por la historia.  Voy a poner un texto del segundo porque recoge las dos miradas:

¿Qué historiador, al menos una vez en su vida, no ha cedido al contagio [de intentar definir la historia]? Marc Bloch rehúsa hacerlo. No define la historia. Porque toda definición es una cárcel. Y porque las ciencias, como los hombres, tienen ante todo necesidad de libertad. ¿Definir la historia? pero ¿cuál? Quiero decir ¿de qué fecha y en qué cuadro de civilización? ¿No varía la historia perpetuamente en su inquieta búsqueda de técnicas nuevas, puntos de vista inéditos, problemas que hay que plantear mejor? Definir, definr; sin embargo, las más exactas definiciones, las más cuidadosamente meditadas, las más meticulosamente redactadas ¿no tienen el riesgo de dejar al margen, en cada, instante, lo mejor de la historia? ¿Qué sentido tiene en estos tiempos de transformaciones, incertidumbres, destrucciones, esa gran manía de las definiciones (…)? ¿No evocan las definiciones la conocida frase, divertida y profunda, sobre los alumnos de una gran escuela científica “que lo saben todo pero no saben nada más”? Definir, pero ¿no es definir emborronar?. “Atención amigo, se está usted saliendo de la historia… Relea mi definición, ¡es tan lara…! Si son ustedes historiadores, no pongan el pie aquí: esto es campo del sociólogo. Ni más alla: se meterían ustedes en el terreno del psicólogo. ¿A la derecha? Ni pensarlo, es del geógrafo… Y a la izquierda, el del etnólogo…” Pesadilla. Tontería. Mutilación ¡Abajo los tabliques y las etiquetas! Donde el historiador debe trabajar libremente es en la frontera, sobre la frontera, con un pie en el lado de acá y otro en el de allá. Y con utilidad… (…)

¿ciencia del pasado? eso no es nada. “El objeto de la historia es, por naturaleza, el hombre” (Blo0ch). Detrás de todo eso que interesa a la historia, que es materia de la historia, lo que el historiador quiere captar son los hombres. (…) Ciencia de los hombres, pero de los hombres en el tiempo” (Febvre).

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5 comentarios to “Empiezo por el principio”

  1. Don Alfredo said

    Vuelven los viejos fantasmas de este blog… Las definiciones que tan acaloradamente discutimos antaño.. Ja ja.

    La historia. Yo diría como tal que es el paso de los acontecimientos, uno tras otro. Día tras día. El estudio de la historia, creo que es la busqueda de estos acontecimientos. Tarea imposible. Es por esto que en ese afan propio del hombre por el conocimiento, el historiador se situa, como dices, correteando por las fronteras. Y ahora una pregunta, que yo veo de clara respuesta, pero no me extrañaría abrir debate.

    QUID EST VERITAS. Ya lo pregunto un tal Poncio hace 2000 años.

    ¿No es más cierto que el historiador como en toda rama de las ciencias naturales y sociales, busca el conocimiento de la verdad? ¿La veracidad de los hechos?, ¿La interpretación fiel de los mismos? Lo mismo no. Pero si no es asi… ¿¿Pa´que??

  2. Dani said

    Alfredo, primero decir que la historia busca mucho más que los acontecimientos. Porque los acontecimientos se insertan en realidades estructurales que son tal pero a la vez van cambiando. Los historiadores tratan de construir esas estructuras, de entender los cambios, de darles explicaciones, de buscar las causas y las trascendencias, de la inserción de los acontecimientos, de las respuestas (culturales, políticas, institucionlaes, etc.) que los individuos dan a los cambios y de los conflictos que se dan entre las distintas maneras de responder a los cambios.
    Esto es sólo una muestra de lo que intenta estudiar el historiador, que porsupuesto que busca la verdad.
    La escuela positivista y el historicismo solo escribían una relación de acontecimientos pero sin explicar todas las cosas de las qu he hablado antes.
    Porsupuesto que el historiador pretende llegar a la verdad y para ello usa las fuentes. Pero con las mismas fuentes se puede llegar a diferentes conclusiones. Uno busca las causas de tal o cula fenómeno, estudia 10 años con infinidad de fuentes y llega a unas conclusiones. Llega otro unos años más tarde, se tira otros 10 años con infinidad de fuentes que pueden ser las mismas que las del otro y llega a otras conclusiones. ¿Por qué? Cada historiador es un sujeto que, obviamente, lleva implícito su sbjetividad. Está insertado en un determinado ambiente y marco socilña , económico, etcétera.
    El deate historiográfico siempre va a existir, la historia nunca se va a agotar, siempre van a caber nuevas interpretaciones. Por ejemplo, la historia de género hace 30 años ni existía. Ese debate historiográfico, esa historia que nunca acaba es lo que me apasiona de lo que hago
    ¡Viva la subjetividad!

  3. María said

    La historia como ciencia del hombre, de los hombre en el tiempo… me gusta esa “definición” porque al fin y al cabo eso también es definición, también etiqueta. Hay que saber distinguir, llamar Guerra Civil a la guerra civil es tambiénuna etiqueta. Es verdad que una etiqueta, una definición, etc es una cárcel, pero no hay que dejarse llevar por el sentimiento romántico, que a veces está muy bien, pero pongamos un momento los pies en la tierra: las definiciones nos ayudan a entendernos, establecen un vínculo de comunicación, y en ese caso son buenas. Vamos a ver yo quiero distinguir, a ver si lo consigo:
    Estoy a favor de la concepción de cárcel en las definiciones, es verdad, la libertad se corta, una definición no puede englobar todo, elimina las cosas, las desecha. Sin embargo, si un histotiador habla con una persona que no sabe historia, o no es especialista, ha de utilizarlas, ha de definir e intentar que el otro entienda, ponerle las cosas más fáciles. Si por el contrario hablais dos especialistas defended en vuestra ciencia que no haya definiciones, por supuesto.
    Por ejemplo, yo he estudiado las palabras, y me he dado cuenta que la palabra en sí no existe, no sabemos lo que es ¿qué es una palabra? Sin embargo esta etiqueta nos ayuda muchísimo, aunque no englobe todo lo que debería, si yo llego a casa y le digo a mi madre que la “palabra” no existe me dice que estoy loca, sin embargo cuando hablo con un lingüista he de tener en cuenta que no sé lo que es una palabra. ¿me entendeis?

  4. María said

    Toda ciencia ha de estar al servicio del hombre, el arte y la literatura también, y los especialistas deben hacer el camino más simple para que todos podamos conseguir entrar en dicha ciencia.
    De todos modos me gusta mucho el texto que has escogido Dani, y me gusta la reflexión de Alfredo, el historiador debe buscar la verdad, siempre, y ¿cuál es la verdad? Yo no sé cuál es la verdad, ni si podemos acercarnos a ella, a veces pienso que Dios debe partirse de risa con nuestras premisas y teorías. Lo que sí sé es que llevo un tiempo enfadada con el mundo, porque falta honestidad (no me quiero excluir), y me molesta tanto “historiador” que cuenta lo que quiere, tanto embustero. Me da la sensación de que se buscan a sí mismos en la ciencia, todo es alcanzar prestigio, ser, saber más, sacar una teoría que elimina una anterior…. falta honestidad y humildad, ante todo.
    Y por eso te animo Dani, y espero poder hacerlo toda la vida, a que seas un buen historiador, porque hace falta y porque eres bueno, yo ya estoy orgullosa de ti… ¡y lo que me queda! (ahora mismo siento cosquilleo…)

  5. nacho78 said

    Comprendo el punto de vista de María: yo también soy historiador o aspirante a serlo como Dani, y he llegado a conclusiones parecidas a las suyas: que las definiciones pueden ser una cárcel… es que no os podéis ni imaginar lo caliente que está el debate historiográfico desde la Segunda Guerra Mundial.

    A lo que voy: es necesario cuando uno hace divulgación saber de lo que se está hablando. Por lo tanto cuando nos dirigimos al público, cuando escribimos o hablamos, debemos atrevernos a definir lo que estamos haciendo al menos, no necesariamente una definición absoluta, pero sí CUÁL CONSIDERAMOS QUE ES NUESTRO TRABAJO, el oficio de Historiador que dice Marc Bloch, honradamente. Y para qué lo hacemos. Y para quién. Cuál es nuestra función social, si pretendemos tener una.

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