Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Contra el fanatismo

Posted by rayuelo en 30 diciembre 2008

…cuando tenía doce años iba a un colegio religioso judío para chicos, muy puritano, extremadamente victoriano aunque no supieran quién era Victoria. Un día la enfermera del colegio, la mujer más valiente que he conocido en mi vida, nos llamó a todos los chicos (treinta y cinco o tal vez cuarenta) a clase. Cerró las ventanas, cerró la puerta y durante dos horas nos reveló todos los secretos de la vida, incluyendo todos los mecanismos, todos los dispositivos, dónde va cada cosa, con pelos y señales. Y me acuerdo de todos nosotros sentados muy pálidos, anonadados y sorprendidos porque tras recibir aquellos mecanismos terribles, también habló de los dos famosos monstruos de la vida sexual, el Al-Qaeda y el Hezbolá de la vida sexual: embarazo no deseado y enfermedades venéreas. Casi nos desmayamos y me acuerdo de mí mismo de chic, saliendo de clase y preguntándome: “Muy bien, entiendo la técnica, ¿pero a santo de qué querría alguien en sus cabales meterse en semejante lío?”. Aparentemente, esta valiente enfermera que había descrito todo no mencionó que se rumoreaba que la cosa implicaba cierto placer. Tal vez no lo supiera. Pero en lo tocante a la escritura, muy a menudo cuando oigo a escritores habalndo de dolor, del parto y del sufrimiento de su propia escritura, me acuerdo de ella…

Amos Oz es uno de los grandes intelectuales de nuestra época. Judío, muy judío, pero crítico, muy crítico con las acciones de su país en Palestina (también con las acciones palestinas en Israel) ha sido repudiado por ambos bandos en una clara muestra de fanatismo y estupidez. Este texto forma parte de su estupendo ensayo titulado “Contra el fanatismo” (2002) donde hace a mi modo de ver, una reconstrucción perfecta del problema judeo-palestino.

A todo ésto: califico de inaceptables los últimos ataques israelíes en Gaza, sin reservas. También detesto que salga el presidente iraní, Ahmadinejad, felicitando las navidades a Occidente únicamente para crispar a los judíos.

No se pueden recomendar lecturas contra este mal. Solo cordura. Casi nada.

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6 comentarios to “Contra el fanatismo”

  1. María said

    A mí Amos Oz me recuerda a otro autor, Khaled Hosseini, palestino, y con un libro buenísimo: Cometas en el cielo. Ése lo recomiendo a cualquier persona, porque da gusto encontrar gente crítica, como Amos o Hosseini.
    Lo de Palestina no tiene nombre, y lo peor es que como nos ponen las noticias tenemos esa concepción de que por esa parte de la tierra lo único que hay son salvajes.
    A mí me da igual si son israelíes o si son palestinos, una guerra es una guerra…

  2. rayuelo said

    Lo dicho: recomendar literatura en estas circunstancias es inútil y hasta frívolo; tanto como el silencio que anuncia la tormenta.

    Una guerra es una guerra, en efecto, pero todas tienen sus particularidades. La franja de Gaza es la zona más densamente poblada del mundo y, en propoción, la que cuenta con menos productos básicos y medicamentos. El ataque israelí es atroz a todas luces y más a nuestra “luz europea” que se horroriza con nada…

    Hay mucho salvaje, también de las zonas que más del planeta; políticos a los que no les tiembla la mano, calculadores y bestias (“la operación continúa y se extenderá el tiempo que sea necesario” dice Edhu Barak, Ministro israelí) pero también integristas islámicos a los que la vida no les importa absolutamente nada e inmolan a su propio pueblo por unos ideales francamente demoníacos. Todos, además, son vengativos.

    Ambos pueblos han estado errantes toda su vida y se disputan un territorio que no es mucho más grande que la provincia de Madrid. Todo bajo silencios escandalosos…

    No, no es cualquier guerra.

  3. María said

    ¿Y cuál podría ser una solución? Porque estas cosas parece que solo puede curarlas el tiempo, y sin embargo, en este caso creo que ni el tiempo se encargará de estos de pueblos. De todos modos no me parece tan distinta a la guerra del Congo, y en definitiva de toda África, pero lo que pasa es que eso no sale en las noticias.

  4. rayuelo said

    La solución es entendimiento y en esta opción solo cabe la opción de que ambos bandos pierdan algo SUYO.

    Como considero a los dos pueblos fanáticos, porque fanáticos sus líderes son, esta opción resulta dificilísima. Pueblos orgullosos y cargados de SU razón, que luchan por un centímetro de tierra, donde un centímetro de tierra vale más que 200 vidas humanas… Problema gravísimo al que desde ningún lado se da una salida.

    Necesitaráimos un historiador para que nos explicara las condiciones en las que se dio el territorio de Israel a los judíos y las guerras de esos años 50-60-70 por este punto del planeta. Ahí se encuentra el meollo de la cuestión.

    Lo del Congo directamente es que no parece importar y por lo tanto no es noticia. Tampoco lo de Zimbawe, ni lo de Venezuela, ni lo de distintos puntos del Asia colindante con China e India…

  5. Miguel said

    La solución a una guerra nunca es fácil, pero se tuvo en las manos y se prefirió continuar, el ejemplo más claro es Arafat.

    Los ataques israelíes a la franja de Gaza exagerados, pero no olvidemos que Hamas empezó estos ataques, lleva 15.000 misiles en unos años. Imaginemos si continuamente desde Francia terroristas, contando con el apoyo del Gobierno Francés, estuviesen continuamente lanzando misiles, destrozando ciudades, asesinando inocentes, etc.; la reacción lógica de España sería ir a la guerra y bombardear indiscriminadamente.

    Esa situación estalló, cuando Hamas rompió la tregua pactada desde hace meses. De las 300 personas que han muerto dos o tres decenas son inocentes civiles, por las que repudiare esos ataques, por los 270 terroristas muertos no sufriré ni lo mas mínimo (tampoco me alegrare).

    Todas las guerras son inútiles.

  6. rayuelo said

    Gracias Miguel por la opinión a la que en parte me uno.

    Si se prefirió seguir adelante teniendo en la mano, al menos intentar acabar (recuerdo que a Arafat, a Rabin y a Peres les dieron nada más y nada menos que el Premio Nobel de la Paz), con una situación tan, digamos, “poco armoniosa” es que hay personas que no quisieron ceder jamás un palmo de terreno.

    A Isarael tras la II Guerra Mundial, el Holocausto y todo ese sufrimiento, se le ha permitido hacer cosas que a otros jamás se les permitirían. Por ejemplo: las acciones unilaterales y por obra y gracia de sus políticos. Bien es cierto que en Palestina nunca lo han tenido fácil, que han estado rodeados por El Líbano, por Siria, por Egipto y por todos los grupos terroristas que pueblan la zona (Hamas, Hezbolá…). Pero siempre les ha faltado diplomacia; es un pueblo siempre con el miedo a la desaparición y esa idea les hace defenderse con uñas y dientes y así cuentan con uno de los ejércitos más potentes del planeta que aniquila toda resistencia.

    Desde luego no se han hecho bien las cosas y estos acontecimientos de estos días no van a hacer que el conflicto acabe pronto.

    Hamas es el enemigo, no hay duda, pero hay algo en la conciencia israelí que les impide ir por otros cauces que no sean los de la violencia. La inutilidad de la guerra es patente, todas engendran otra más adelante en la historia.

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