Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

La tragedia grotesca

Posted by María en 27 diciembre 2008

Tan tranquilo estoy en mi modesta butaquita que yo me permitiría decir a todos: “¡Señores, cada cual a su sitio!” Es lo justo y lo razonable; porque piensen ustedes que, al fin, cuando el espectáculo de la vida termine, hemos de ir a otro, donde no hay manera de sobornar al acomodador, porque el acomodador es el Tiempo, que no tiene amigos, y que ha de colocar a cada uno, sin apelación, en el sitio que merezca, el que lo merezca: o en el recuerdo o en el olvido.»                                 

Carlos Arniches, Autorretrato

En 1866 nació Carlos Arniches, escritor de teatro poco conocido y sin embargo con mucho éxito en su tiempo. Arniches creó este nuevo género llamado la “tragedia grotesca”, son obras que pasan por comedias, satíricas y burlonas pero que terminan en tragedia, y aún más: en tragedia grotesca. Las bromas salen caras y el lector, que comienza riéndose a carcajada limpia con sus chistes, de repente se da cuenta de que algo le sabe amargo, y le quema, y la sonrisa se hiela, y uno acaba de leer (o con suerte de ver) la obra y se replantea su vida, y no hay cosa más dura que eso.

Hay muchos autores que a lo largo del tiempo se han referido a esta vida como si de un teatro se tratara, nosotros podemos sentarnos y mirar, después hay un momento en que entramos en escena, pero son segundos… después nos volvemos a sentar y volvemos a mirar. Arniches dejó esta idea también plasmada en su Autorretrato. Quizás sea una buena forma de describir este mundo tan raro…  no sé, vosotros diréis…

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4 comentarios to “La tragedia grotesca”

  1. María said

    Esta entrada tendrá continuación con la visión de Borges…

  2. rayuelo said

    Desconocía por completo a Arniches y quizá su manera de ver el mundo sea muy actual precisamente por su desconocimiento y por eelo te doy las gracias por esta aportación. Bueno, he dicho “desconocido” porque su literatura (que no su nombre”) es desconocida para mí, que no tiene que serlo para los que tan en marabunta visitan este modestísimo blog… En fin.

    La vida como teatro… qué decir, Pues que además de ser una verdad como un templo es algo en lo que reparamos poco y ese es el secreto de que seamos tan buenos actores. Si pensase yo que mi vida tiene lugar en un escenario actuaría. Si, lo haría. Porque la gente te ve.

    Y resulta que lo es y hago tantas veces el ridículo. A veces, como dices, te sientas y miras; y quizá te enfríes, quizá te escandalizes o quizá llores. Pero la cosa es que no pase indiferente y eso Arniches parecía que lo tenía clarísimo, el tío.

    Que no pase, que te rías, pero que no te pase…

  3. María said

    David el comentario que has hecho me ha encantado, por la verdad que esconde, porque yo me siento así muchas veces y porque cuando escribimos, aunque sea así, en un blog que no lea mucha gente, uno agradece encontrar que alguien, aunque sea uno solo, comprende el mensaje que querías dejar, y no solo lo entiende, sino que se siente de la misma manera, porque otra cosa no, pero si algo hace la lieratura es remover por dentro y sacar a folte lo que en el fondo todos sentimos…

  4. apache said

    ¿Alguien lo dudaba? “El tiempo es el mejor fiscal de Dios”

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