Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

Ver o no ver

Posted by rayuelo en 26 diciembre 2008

Guillaume Apollinaire fue un tipo curiosísimo. Aquí ya no hablamos de “espíritu”, ni de delicadeza: no se atisba ternura ninguna. Siempre provocador, incendiario y brillante (por qué no decirlo) inventó los caligramas; poemas o textos con formas que dan las propias letras. Seguro que alguien los recuerda y seguro que alguna vez hemos hecho alguno. También acuñó el término “surrealismo” y poco después murió en la I Guerra Mundial. Tenía 38 años.

Yo, sin embargo, navideño como estoy, rescato un poemilla titulado “Las campanas” (1911):

 

Entre el rumor de las campanas,
bella gitana, amante y mía,
nos amamos perdidamente
y nadie, nadie, nos veía.

Olvidamos que las campanas,
asomadas al campanario,
nos vieron, ay, y noche y día
se lo cuentan al vecindario.

Mañana Pedro y Catalina,
el panadero y su mujer,
Juan y María Golondrina,
mi amiga Luz, mi prima Ester,

sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera…

De lo que no hay duda es de que fue un tipo con humor. Volveré a él.

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