Con 53 años moría en San Petersburgo el compositor ruso Tchaikovsky. Su última obra, según cuentan los entendidos, era un claro reflejo de su estado permanente de depresión. El nombre: “Patética” (1893). Walt Disney, con buen criterio, prefirió para la obra maestra de “Fantasía” (1940) una parte del “Cascanueces”. Por algo sería.
A poco que os toquéis un poco la espalda notaréis que tenéis una columna estupenda que os mantiene bien tiesos. Esto, como sabéis, nos caracteriza como vertebrados. Bien, el reino animal se divide en “filos”, de los cuales hay unos 40 diferentes y nosotros como vertebrados, pertenecemos al filo “cordatta”. Pero no quisiera aburriros hablando más de vertebrados, que nos tenemos muy vistos. Quería hablaros de otros cordados, se llaman larvaceos, y son hermanos de filo, y por tanto no tan diferentes.
Los larvaceos comprenden unas 70 especies distribuidas por los 7 mares. Su cuerpo es un tronco redondeadito Leer el resto de esta entrada »
Obdulio Varela, el "Negro Jefe", arrebata la Copa de campeón del Mundo a Jules Rimet
Como hoy se celebra la final de Liga de Campeones entre el Barcelona y el Manchester no se me ocurre otra cosa mejor que poner un “articulazo” acerca de otra final; una muy, muy conocida. Disfrutadlo por encima de gustos: Leer el resto de esta entrada »
Václav Havel, dramaturgo y político (fue presidente checoslovaco tras la caída del Muro de Berlín y posteriormente de la República Checa cuando se separó de Eslovaquia), escribió sus “Cartas a Olga” (publicadas en 1989) en su estancia en la cárcel, entre 1979 y 1983. Censurado, más bien prohibido, tras la Primavera de Praga del 68 (la verdadera revolución, la más valiente, muy por encima de la de París), Havel tuvo que ingeniárselas para poder escribir con libertad entre rejas; las reglas eran estrictas: en sus escritos solo podía hablar de sí mismo, de lo que hacía en prisión (hay ciertos pasajes que cuentan como los presos zurcían calcetines). Pero estaba claro que Havel iba a luchar contra ésto: Leer el resto de esta entrada »
Se han gastado litros de tinta hablando del dichoso cambio climático. En 1988, se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el IPCC, y desde entonces se lleva a cabo un seguimiento de caracter científico sobre el asunto.
Los informes que han ido saliendo periódicamente revelan que si. Que hay cambio climático. ¿Y qué?
Las temperaturas más altas se han dado en aquellos tiempos de los dinosaurios. Entonces, los ecosistemas eran mucho más complejos. Las redes tróficas tenían muchos más niveles, y eso permitió que más energía llegará a los organismos superiores y los capacitara para adquirir gigantescas proporciones. Fue precisamente ese clima más cálido el que propició esta riqueza.
Hubo un tiempo en el que un conjunto de pueblos llamados indoeuropeos (por ponerles un nombre) decidieron acometer, sin saberlo, una de las grandes reformas de la historia. Se dispersaron como sus dioses les dieron a entender llevando consigo unos pocos enseres, mucha hambre y valentía y una lengua, un conjunto de lenguas, que extenderían como herencia cultural por, prácticamente, todo el mundo conocido. Supongo que ya conocéis el dato de que el latín y por ende el castellano provienen de estos pueblos míticos de los que casi no se conoce nada: solo algunas prácticas agrícolas y ganaderas y que eran bastante guerreros y cabezones.
A no ser que uno diga adiós a aquello a lo que ama, a no ser que uno viaje a territorios vírgenes, tendrá que esperar simplemente un desgaste largo. Una eventual extinción.