Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

La obsesión por dar un final de Cortázar

Publicado por rayuelo en 4 Junio 2009

Casi se está acabando “Rayuela” cuando en el Capítulo 149 resuenan estos versos de Octavio Paz. Justo antes, en el Capítulo 66, se ha hablado de la stupa de Sanchi, de su decoración obsesiva y embaucadora: la puerta a un templo budista de antigüedad difícilmente datable…

Mis pasos en esta calle

resuenan

en otra calle

donde

oigo mis pasos

pasar en esta calle

donde

sólo es real la niebla.

Stupa de Sanchi

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