Los placeres y los días

Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú…

El moralista Horacio Oliveira

Publicado por rayuelo en 15 enero 2009

Fragmento del Capítulo 93 de “Rayuela”, de Julio Cortázar; que ya iba mereciéndose un homenaje. No ahorra un gramo de nada. De vez en cuando habrá una entradita de “rayueladas” porque no hay duda del cambio que hizo en mí esta novela. Yo no lo dudo.

Pero el amor, esa palabra… Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.

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8 comentarios hacia “El moralista Horacio Oliveira”

  1. nacho78 escribió

    IM-PRE-SIO-NAN-TE. Toma Julio Cortázar. La verdad es que no me acordaba de este fragmento de “Rayuela” (ya era hora de que hicieras honor a tu nick David) al final me quedé más a gusto con “Del lado de acá” aunque sea mucho menos intenso y más ligero, pero la parte del manicomio es un descojono, con perdón, que compensa muy bien al atormentado Horacio en su tira y afloja con la Maga en París.

  2. nacho78 escribió

    ¿Horacio Oliveira es un alter ego del propio Cortázar? Porque lo parece.

  3. holemacanan escribió

    Sólo he leído una vez Rayuela, y todavía resuenan en mi mente los ecos de su poderosísima primera frase: “¿Encontraría a La Maga?”

  4. nacho78 escribió

    Yo prefiero la de “Muchos años después el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en la que su padre le llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces un pueblo…” Rayuelo me reñirá seguramente por sacarle a GGM hasta en la sopa :P

  5. nacho78 escribió

    “Muchos años después ante el pelotón de fusilamiento…”, perdone Don Gabriel.

  6. rayuelo escribió

    Habrá ocasión más adelante de hablar larguísima y tendidísimamente de Rayuela en este modestísimo blog. Pero para empezar: si, Nacho, la última parte de “el lado de acá” es desternillante y de una madurez litearia espléndida. Igual Hole, que el primer capítulo, que realmente no es el primero…

    Una joya, se cree que explorada a fondo, pero que sigue, cada vez que se ojea al azar uno de sus fragmentos, ofreciendo momentos de gran melancolía y de lucidez.

    Nacho! Habla lo que quieras de Gabo, intenta compararlo si eso es posible, con Cortázar. Ahí me encontrarás…

    PD: Horacio es lo que muchos hemos querido ser siempre. Con todo lo bueno y todo lo malo.

  7. María escribió

    Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio….

    Supongo que muchos estaremos de acuerdo con que este hombre nos ha cambiado la vida en cierto modo, en cierto momento y en cierto lugar… Hay cosas que no tienen explicación…

  8. Florencia escribió

    estoy perdidamente enamorada de Cortázar y ningun otro libro hasta ahora pudo lograr el efecto q tuvo Rayuela!! no lo queria terminar d leer xq sabia q se iba a cerrar un ciclo, q no iba a ser más parte del Club, ni d las charlas de Horacio con Talita, y q no iba a escuchar nada más de La Maga… m alegra saber q no soy la unica loca q ama este libro!! :D

    besos!!

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